Crítica | Teatro

‘TV60’: El año de la muerte de la ingenuidad


En TV60, que funciona como una comedia que es el camino de ascenso (o descenso) hacia una tragedia, poner en escena las ideas -profunda y eternamente polarizadas- sobre un país es poner en abismo la imagen dinámica de un circo donde todos son payasos (algunos más terroríficos que otros): juego de espejos invertidos, la derecha fascista, la izquierda miope y torpe, los que rezan por orden y consumo, por puerta a puerta, se reflejan deformados en otros ellos mismos, en otra Argentina, mitológica e imposible. En este micro-cosmos de verdad que se va armando justamente allí, en la fábrica de mentiras, el estudio de televisión, algo del orden del terror nos convoca, mientras se teje un estado de época.

En el sentido de la fábula, TV60 es la ficcionalización del golpe de estado de Onganía, momento en el que un grupo de trabajadores de la TV necesita improvisar un programa para salir al aire. Jingles ingenuos con piano en vivo propios del capitalismo adolescente y bobo de los ’60, hacen juego con un vestuario recargado y pretencioso de realidad. En el orden del lenguaje, juegan a que se enfrentan la energía liberadora y las fuerzas apolíneas de la represión, mientras todos colaboran y tiran para el mismo lado: el de la reducción de las tensiones a fuerza de autodestrucción.

Conjunción equilibrada de teatro pensado y cuerpos en el espacio, la opresión teórica que sofoca el mundo ideológico de la pieza se disipa por el trabajo actoral del conjunto, que logra interpretaciones robustas a base de trazos simples y claros, arquetipos identificables y queribles. Pilares macizos sobre los que se sostiene una comedia eficaz que, por momentos, alcanza un lirismo greenawayista, los personajes mundanizan su transformación, radicalizan sus contradicciones, hasta convertirse en lo que ya eran.

Christian Schmirman @ Medium.com/@Paratexto