Crítica | Teatro: ‘Mis días sin Victoria’

Derrota y Soledad

Los días sin victoria podrían ser días de derrota, días sin sentido, de abatimiento y descontento, desgano, etcétera. Pero algo de la función del arte y la metonimia creativa pasa, puede pasar, por convertir la basura en tesoros, las sobras y restos en obra. Así, Mis días sin Victoria, ese diario del abandono, es la obra dorada de Arena: una confesión pública, un auto de Fe, un incendio interior hecho de danza, de textos, de música; de pequeños fragmentos poéticos y observaciones tan profanas como graciosas.

Perfecta guía de un laberinto infinito en el que el teatro dentro del teatro es un bebé de pecho, la perfomer, la bailarina, la poeta, dice que dice, que no representa, que es, que es siendo (siendo-se, siendo-nos) representar, representarse, presentarse a sí misma representándose a sí misma, siempre otra, perdida en el bosque ciego del juego meta. Pero juego al fin, que son máscaras para cubrir las lágrimas del dolor por el rechazo: rechazo de pares y dispares, de la vida en general, el dinero y el oficio, del circuito.

Díscola, demencial, Mis días sin Victoria es bella de modo sublime ahí cuando se le escapa lo más ingenuo, lo más verdadero de permitirse expresar, sin cinismos y a fuerza de rasgar las sedas sucias de la melancolía, un sentir y un hacer amado por prepotencia de trabajo. Cuando se escriban las pocas lineas memorables de estos años, MDSV estará allí como objeto a preservar.

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En el CC Recoleta, los sábados a las 21 hs, y los domingos, a las 17 y 21 hs. Entradas $ 120.

www.alternativateatral.com/obra36372-mis-dias-sin-victoria