Crítica | Teatro → Kantor (Wielopole, Mezrich, Wielopole)

En busca del tiempo perdido

La turritopsis dohrnii es un tipo de medusa que soporta en sí la carga de haber sido escogida por la biología para probar la inmortalidad. La turritopsis dohrnii vive su vida de medusa normalmente, se desarrolla, crece y se alimenta, hasta que se ve en peligro de muerte. Entonces, crea una copia de sí misma en estado larvario y se duplica para no morir. ¿A cuento de qué viene este dato inútil en el contexto de una reseña crítica? Si la paciencia llegó hasta aquí, basta con aclarar que tal vez sea posible imaginar que los homenajes trabajan de un modo análogo: hacen vivir para siempre, como elementos de la memoria colectiva, personalidades, obras o sucesos destinados al implacable y cínico trabajo de la muerte y el olvido.

El Kantor de Obersztern parecería funcionar así, pero tiene del director polaco más un aire de familia que la observación de un método o la ejecución de un programa. Este Kantor es más bien un bio-drama, la antropología personal de una directora de teatro argentina de origen polaco en relación con su genealogía familiar y estética. Hablada por la lengua materna, subtitulada por la historia y la cultura, Obersztern es ella misma ficcionalizada sobre el escenario (como hacía el propio Kantor) organizando micro representaciones condensadas de escenas.

Máquinas absurdas por inútiles desfilan en los cortes de este largo ensayo que es la obra misma: preguntas al aire, reflexiones y metarelato sobre la representación que se está (que debería estar) ejecutando, personajes perdidos en búsqueda de su identidad, de su propósito; y la construcción, destrucción y reconstrucción infinita de las escenografías, atraídas, absorbidas y tragadas por un agujero negro: vueltas al mundo por el trabajo y la decisión de los artistas.

Aún cuando el lenguaje lo invada todo, desde largos monólogos, recitados o diálogos, su función es la confusión y una evidencia de resto inútil: como parásito, como enfermedad, denuncia su propia condición de absurdo. Hacia la conclusión, porque la estructura del tiempo obliga cerrar lo que ha sido abierto, una imagen inolvidable cuelga a la vista, y contra el olvido. Jamás simbología así de amarga construyó un final tan feliz.

///

En el CCGSM, los viernes a las 20 hs y los sábados a las 21 hs. Entradas a $ 130. Hasta el 24/6/17.