La fiesta de Carmen: sobre “Yo me lo guiso, yo me lo como”

[Crítica. TEATRO]

Crédito fotográfico: Fher Giani.

Yo me lo guiso, yo me lo como, autoría de Erika Halvorsen, dirección y puesta en escena de Gina Piccirilli, producción, coreografía e interpretación de Carmen Mesa, e interpretación musical en vivo de Javier Mokdad y Hector Romero.

En el teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina). Funciones viernes y sábados a las 21.15 h. Entradas $ 180. Reservas aquí y más información aquí. Hasta el 25/04/2015.


La oferta de Yo me lo guiso, yo me lo como invita a habitar el espacio con los otros y a formar una comunidad. Esto es: sumar lo que se puede llegar a tener en común, y disolver los contornos individuales en favor del armado del conjunto. Para lograrlo, Mesa narra historias personales (presumiblemente no ficcionales), sobre su infancia, la familia, la madre que le enseño a cocinar de pequeña, el pueblo, y los frutos de su tierra -entre otros tópicos. Todos ellos en función de la identificación y la proyección.

Su bella y humana historia cuenta los sueños y las ilusiones de vivir, esforzarse y triunfar en lo que es su verdadera pasión: el arte del baile flamenco. El espectáculo abunda en anécdotas personales que van desde el recuerdo de formadores y maestros hasta sus diálogos con “diosito” y el espíritu de su padre. Y, mientras avanza la cocción del Pollo al ajillo (en vivo, en escena, y para compartir al final con la communita), la artista intercala canciones y bailes con música en vivo de guitarra española y cajón peruano.

Crédito fotográfico: Paola Evelina.

Momentos antes de ingresar a la pequeña e íntima sala (ubicada en el subsuelo del teatro La Comedia) se comienza a saborear el show, puesto que han sido colocados en los pasillos de acceso elementos propios de la poética de la pieza (carrito de compras, mantel a cuadros y ristras de ajos, ollas y sartenes, etc.). De este modo, se va produciendo un suave desplazamiento entre las fronteras del ámbito extra-teatral y el espacio representacional.

El diálogo fluido que mantiene la artista con la audiencia y con los técnicos (encargados de luz y sonido) contribuye al rompimiento de la cuarta pared y la composición de un verosímil “real”: se encuentra uno en presencia de un teatro que intenta volver a ser “cosa del pueblo”. Esto es, lo que le importa a un grupo y toca sus intereses (no entretenimiento, solamente; no búsqueda de éxito comercial y nada más). Arte completo y efectivo que interesa y entretiene, reúne gente y la invita a sentir, conversar y degustar.

Crédito fotográfico: Paola Evelina.

El exquisito aroma del Pollo al ajillo, que va colmando la sala, alegra interiormente; y la protagonista enamora con su simpatía y su idiolecto andaluz. Cuando se pasea entre el público es una presencia contundente: una artista sincera y vulnerable, que transpira honestidad y hace gala de sus dotes de bailaora, a la espera de la felicidad del público, de su aprobación y cariño.

El espectáculo Yo me lo guiso, yo me lo como, resulta una experiencia innovadora para la conciencia actual. La obra, que ofrece una propuesta similar al ritual del teatro prehistórico, puede generar en la audiencia la necesidad de adaptar rápidamente las gramáticas receptivas hacia un sistema narrativo que, tal vez, no le sea habitual.

Crédito fotográfico: Paola Evelina.

Por el clima emocional que se vive en la sala, y las devoluciones del público, es evidente que todo el proceso se vive con naturalidad, y la “adaptación” cognitiva sucede sin ser solicitada: solos, los cuerpos y corazones se acoplan armoniosamente con “Carmencita”, que dirige la ceremonia con la pericia de una exquisita régisseur: con su traje de cola y mantón de flecos, entre el humo de las cazuelas y el calor humano, reparte tenedores e invita al banquete final a todos quienes, de ahora y para siempre, ha logrado convertir en amigos.


Por Christian Schmirman, PCA OA, Abril de 2015.

“La fiesta de Carmen” se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.