Crítica | Teatro → “Teresa está liebre”

La grieta interior del animal que habla

En un paisaje de interior clásico y derrumbado, donde se alojan restos de bienestar de clase media y cultura añeja, Teresa sirve un té eterno para nadie, el té de la locura. Adivina y ciega que ve, perdida entre las voces lúcidas de la esquizofrenia, vomita torrentes de anécdotas sobre la internación y la familia, los afectos. Procedimiento esquizo por excelencia, tira de la cuerda del lenguaje y asocia por homofonía: ello, bello, cuello. Así, surgen, van surgiendo, los animales mágicos, sobredeterminados de significado, del propio relato: todo un bestiario jungiano de poderes imaginarios, pero que convocan sentimientos reales.

Teresa se pasea entre estos escombros del postapocalipsis de la cordura, y recuerda, parece recordar -nunca se sabe si inventa- accidentes y muertes, juegos entre violentos y sexuales, encierros y escapes. Si todo en Teresa está liebre parece convocar una porción del universo lewiscarrolliano, no es menos cierto que hay una humedad ambiente, un anclaje en el localismo y citas arrojadas aquí y allá que también pueden indicar el Bestiario de Cortazar como un mediador maestro, una posible inspiración.

Tres elementos se destacan en la puesta de Boyle-Luscher: la luz, las luces, como esos soles y lunas de un espacio siempre artificial, emocionalmente comprometido. Una musicalización rayada, perturbada, que va untando, suavemente, las capas y capas de narración (hasta la confusión). Y el intercambio de dones y aromas que se cocinan, que atraen la atención, y siguen sumando elementos. Olores, luces, sonidos: patas de un andamiaje que se completa con entradas y salidas inusuales por huecos que dan a la madriguera de los conejos, o de las liebres. El protagónico de Naftulewicz merece todas las ovaciones que reciba: con una entrega inusual y desgarradora, un grandioso trabajo de cuerpo y voz, da vida a una criatura rota, que sufre en su inocencia infantil, como creyente y animal de lenguaje.

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En El camarín de las musas, los jueves a las 21 hs. Entradas $ 150 / $ 200. Junio 2017.