Poema de sobra

Ha llovido todo el puto día.
El colchón huele a mis poros,
y mis poros huelen a colchón.
Tengo la barba vencida,
y oxidado el corazón.
La lluvia taladra mis ojos.
Mis ojos aguantan la tortura,
pero pronto dejarán de ver.
Mis lágrimas son saladas
dice mi amante,
dice que mi colchón
huele a temores.
Yo le digo que son amores,
que son dolores
que hoy ya no están.
Que hoy es ella.
Ha llovido todo el puto día,
pero no es una queja,
soy fan de las nubes negras.
Tengo la barba larga,
y oxidada la estufa.
Nada me calienta,
ni el roce de mi amiga
la curiosa,
ni su piel de escamas,
ni el chanel de sus montes.
Me gusta la lluvia,
pero no tanto.
Las lágrimas del cielo
saben agrio,
como semen despedido
por un buen amante
que un día
decidió ser gay pasivo.
Ha llovido todo el puto día,
y yo escribiendo en cama.
La luz llega pálida
como un farol fantasmagórico de cementerio,
como el canto apenas de un vendedor
honesto.
Mis manos sudorosas son el destino
de lo que nunca fui,
la suerte, 
el factor común
que nunca entendí.
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