Insomnio.

4:33 am y no puedo dormir. Estoy asqueada, probablemente lo que comí en la cena me cayó mal, pero definitivamente hay algo que lo empeoró: entrar a Facebook y leer la sarta de barbaridades que pueden salir de la cabeza de algunas personas y que luego quedan plasmadas en internet para siempre. De verdad creo que el revoltijo estomacal que tengo en este momento se vio influenciado por esta situación (y no por el medio pollo que me comí hace unas horas, claro).

Es normal que todo el mundo tenga diferentes formas de pensar y ver la vida, si fuese diferente sería muy aburrido, no habría con quien pelear y bueno, ese es mi mejor pasatiempo.

Todos sabemos el revuelo que causa todo el tema de la violencia contra la mujer y en todas las formas en las que se presenta. Es para mi inaudito que una persona, con educación o no (porque solo basta el sentido común), utilice toda su energía para minimizar la situación que ocurre. Es una realidad (que está en la historia y las estadísticas por Dios!) la violencia sistemática que ha ocurrido en contra de la mujer desde los inicios de la humanidad, así como con las diferentes razas, credos e identidad de género, entre otras, esta campaña se centra en la mujer y no veo por qué a algunos les genera tanta odiosidad. Está claro que todos (o la mayoría) deberían estar en contra de cualquier tipo de violencia, pero explicar que estás en contra de la campaña NiUnaMenos utilizando como argumento las palabras de Marie Curie, quien al ser preguntada sobre si creía necesario crear un Nobel para las mujeres, respondió que no, porque no era inferior a ningún hombre y que por tanto no necesitaba trato especial, es claramente decir que estar en contra del femicidio o de la violencia contra la mujer es pedir un trato especial y me parece simplemente retorcido.

Nadie quiere minimizar el resto de la violencia que existe en el mundo, nadie quiere que mueran más hombres que mujeres, la discusión se ha vuelto tan básica llegando al punto de que si queremos igualdad (postulado al término más manoseado del 2017), debemos “sufrirla siendo uno más”.

Supongo que ahora se entiende el por qué de mi insomnio y la real respuesta al por qué estoy tan asqueada aun, a las 4:56 am mientras escribo este fluir de mi conciencia (algo tuvo que ver igual ese pollo, que más parecía paloma… por Dios que son chicos los pollos aquí!).

Jamás escuché a nadie decir que luchar por parar el femicidio y la violencia (que es real) en contra de la mujer, sea reconocer que somos inferiores y requerimos protección especial, porque asumimos que somos débiles. Esta fue la primera vez y debo reconocer que me ha dejado nauseabunda.

Pobre Marie Curie que se debe estar revolcando donde quiera que esté.

Todo este tema busca visibilizar una realidad negada con mucha liviandad y que para los tiempos actuales, se ha tratado con una normalidad sobrenatural. Difícil creer que alguien pueda pensar que eso es querer trato especial, no hace más que dejar claro que para algunos, esos son privilegios a los que una mujer no puede acceder.

Me quedo con un sabor amargo y vomitivo (maldito pollo) por la anticampaña que algunos realizan, que para mi es violencia también.


Es definitivo, aun queda mucho por hacer.