Al final…

Yo me acuerdo que cuando empezó todo se sentía muy bonito, me acuerdo de lo que se siente dejar que un sentimiento te invada y te llene como me llenó el conocerte. Lo que tú no sabes es que conocerte me llevó 3 años, poco menos o poco más, y por ese tiempo dejé que me invadiera el sentimiento que algunos dicen que se llama amor.

Yo no sé si fue amor o qué fue, te puedo decir que sí se sentía y que no sentiré otra vez igual. Se sentía como una montaña rusa, al inicio tienes miedo pero te lo aguantas por saber qué sigue, conforme pasa el trayecto todo se va aclarando, hay veces que quieres bajarte y hay veces que deseas que vaya más rápido, para que se sienta más fuerte.

Una montaña rusa, ¿Qué mejor analogía? Al final es simplemente eso una analogía que le queda a lo nuestro como el anillo le va al dedo. Al final, ¿Todo trayecto acaba no? Y lo nuestro no fue la excepción.

Me gusta pensar que quizá fuimos dos tontos soñando que lo efímero se puede hacer algo más, que lo banal puede ser trascendental y que la misma vida le puede ganar a la muerte. Me gusta pensar que todo lo que vivimos no fue en vano y que me llevo más cuando llegué, que si hubiera llegado con una maleta, me estoy yendo con una mochila, pero que la mochila realmente lleva cosas valiosas, más que las de las de mil maletas juntas. Me gusta pensar que tú también piensas pero al final me gusta pensar muchas cosas.

Muchos te podrán decir: “nadie te querrá como yo”. Yo lo que te puedo decir es que en verdad deseo que nadie te quiera como yo y que nadie te ame como yo. Yo deseo con todas mis fuerzas que te amen hasta los huesos, que se desvivan por ti, que sientan que no existe vida sin ti y que si no es contigo jamás será. Te lo mereces así como yo también me lo merezco.

¿Te acuerdas de todo? ¿Te acuerdas de los besos, de las veces que nos escapábamos y de cómo prometíamos jamás creer las mismas excusas tontas que nosotros dábamos? ¿Te acuerdas de voz mandona y mi actitud desairosa cuando me mostrabas que aún me faltaba mucho por madurar? ¿De cómo crecimos juntos? Yo me acuerdo de todo eso y más, de mucho más pero a decir verdad el yo de hoy quiere soltarte porque temo que tú ya lo has hecho, quiero vivir una vida plena y si mi vida es sin ti, que así sea.

Sólo prométeme que buscarás más, prométeme que siempre lucharás por aquellos ideales que tenias y que hoy parece que los perdiste, nos perdimos en el camino pero nunca nos dimos cuenta, no nos dimos cuenta que estábamos yendo al camino correcto. Pero a veces el camino correcto no es el camino con alguien más, quizá sea con otro u otra, o quizá dios está tramando algo.

Recuerdo que las últimas palabras que te dije fueron : “no tengo nada que decirte”. No me arrepiento, porque en verdad no había nada bueno que en ese momento pudiera pensar o decir y cuando no hay nada bueno que decir, mejor es callar. Si te escribo esto no es un modo de tratar de decirte lo que nunca dije, es decirme a mí lo que siempre quise entender.

Siempre estaré aquí, quizá no de la misma manera pero no me voy, no me fui y no me iré ahí estaré siempre que lo necesites y ojalá que la vida te sonría porque a mí me soltó una carcajada cuando te conocí, gracias.