Vista desde mi ventana

Baños de sol…

Desde la ventana trasera de mi apartamento se alcanza a ver lo que yo considero y llamo “mi patio”. Habiendo vivido casi toda mi vida en casas amplias, llenas de habitaciones, patios, traspatios, jardines y antejardines mudarme a un apartamento significó en un principio dejar de estar en contacto directo con la naturaleza. Vaya fastidio!

Pero como la vida siempre tiene formas de compensar lo que nos quita, oh sorpresa! la fachada trasera del apartamento da hacia la granja y las canchas de fútbol de uno de los lindos colegios de mi ciudad. Así que la vista es muy verde por el gramado y la gran cantidad de árboles que hay.

Esto me hace dueña de un poco de la naturaleza.

Con la visión a lo lejos del mar Caribe y de la Sierra Nevada de Santa Marta (cuando el horizonte está despejado), con el canto de los pájaros y el sonido de los árboles cuando hay brisa. Y con las luciérnagas, ardillas, aves e iguanas que tienen su hábitat allí.

El sol apenas va a salir, la Sierra Nevada de Santa Marta al fondo y, entre ella y las palmeras, un pedacito de mar… Vista desde mi ventana.

Pero el show central siempre lo dan las iguanas… una gran cantidad de ellas, de varios tamaños y colores, que se dejan ver sobre los tejados y las paredes, en los árboles, cruzando la pista atlética y en plena cancha de fútbol.

Incluso, algunas veces, las he visto retozando con las aves que llegan también a tomar el sol y, en mas de una ocasión, dejándose acicalar por ellas.

A diario las veo descansando sobre el césped, casi siempre en horas de la tarde, asoleándose. Muchas iguanas distantes unas de otras, quietas como adormecidas, descansando cuan largas son; y entonces al mirar las canchas verdes y aparentemente vacías observas pequeñas elevaciones que sobresalen en el terreno dando una sensación de rugosidad. Cada uno de esos montículos es una iguana reposando serenamente…

¡Tomando un baño de sol!

Esta foto es el acercamiento de una pequeña parte de la cancha, ocupada por las iguanas

Cuando el verano es intenso el verdor disminuye, los árboles poco a poco se quedan sin hojas y el paisaje se hace mas árido. Aún así, ellas siguen yendo a reposar en el gramado casi seco y permanecen tendidas allí durante muchas horas cada día.

Imagen un poco borrosa de la cancha mas lejana con las siluetas de las iguanas.

La sensación de calma y de calidez que refleja la imagen es indiscutible. Te hace pensar que cada elemento en la naturaleza tiene su propio ritmo y que el solaz es un placer compartido por todos…