Bowie y las estrellas fugaces

Cientos de estrellas iluminaban el jardín sin luz. El cielo parecía un decorado. Me quedé observando el cielo desde mi tumbona esperando a que se cruzase alguna de esas estrellas fugaces que se ven en el mes de agosto y a las que, se supone, hay que pedir un deseo.

Sonaba Space Oddity de Bowie.

Pasó la primera estrella. Demasiado rápida. Estaba atónita y me olvidé de pedir un deseo. Con la segunda y la tercera pasó lo mismo. Vaya.

La belleza de lo efímero.

La vida y las estrellas fugaces pasan de largo sin esperar a nadie.

He decidido bailar sobre la esfera celeste al ritmo de Bowie.

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