Sin susto ni traje

Odiaba Halloween y llevar traje. Sus ojos iluminaban más que las farolas del Paseo de la Castellana desierto. Sonreía de lado y se paraba al andar. No tenía miedo ni prisa por lanzarse al vacío. Sus miradas caían sobre mis hombros delicadamente como las hojas en el asfalto que inauguraban noviembre. ‘Espero volverte a ver’, dijiste.

Una semana después, te veo en el mismo lugar. Llevas traje pero la corbata en la mano. Sonrío. Podría decir que prefiero bailar que hablar contigo, como dice esa canción de Kings of Convenience. Pero la verdad es que prefiero volver a hacer ambas cosas contigo.

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