Minúscula

En la maniobra

ofrendo canturreo de cascabel

para apelar a esa voz aterciopelada,

incubadora de tanto capricho.

Una vez atiendas mi demandante criatura mimada,

desbordaré las ventanas de siluetas,

ataviaré la recámara mezclada a tus piernas,

ocurre el homenaje a su torso.

Mientras me desdoblo en tal lisonja,

no se reconoce otra existencia fuera de esas yemas de arenilla.

Suscitadas las micro festividades están

Sólo puede ser tirano quien ose detener ésta efervescencia