Una catarsis, de nuevo.

Me tomó tres semanas dejar de pensar, dejar de sentir, dejar de ahogarme.

Tomé la decisión de borrarlo de mi vida. No más redes sociales, no más número de teléfono, no más interacción.

Pero él me siente aún. Él sabe lo susceptible que soy. Él sabe que aún me llega.

M escribió de nuevo y fue como comenzar desde cero. Me duele que no esté. Me pega en el alma extrañarlo. Me duele el estómago por la culpa, el dolor, la añoranza. Lo quiero y sé que no debo. Parezco balada en español de los tardíos ochenta e inicios de los noventa.

Me odio. Lo odio. Necesito que llegue alguien a llenar su vacío.

Necesito limpiar mi alma. Necesito que no exista más.

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