Primera carta a Emma

Cuando Emma sea grande quiero que recuerde a su padre y sus cartas.

Cuando me di cuenta de que ibas a nacer dejé de fumar del susto, un buen paso para dejar el vicio; una caja al día no era para nada bueno para papá.

Teníamos miedo porque no sabíamos que era ser padres, pero a la vez nuestros corazones estaban y todavía al día de hoy que lees esta carta siguen llenos de alegría; por fin podríamos decir que somos papás de una hija muy bella.

Teníamos algunas necesidades pero con el tiempo gracias a Dios, al trabajo y nuevas acciones, además de amigos todo se fue solventando.

Siempre nos preguntábamos algo como esto ¿Cómo sería la experiencia de ser padres? ¿cuando nos dirá papá o mamá? ¿cuando nos esperará al llegar? ¿cuando jugaremos juntos? ¿seremos buenos padres? ¿seremos todo para ti?

La respuesta es amor, amor que mueve su boca para decirnos papá o mamá, amor con el que nos recibes cuando llegamos a la casa y vienes hacia nosotros con una sonrisa y nos abrazas o tomas el pan que traigo para compartir un café juntos (te gusta mucho el café), amor cuando nos tomas de un dedo y nos llevas donde están las muñecas y nos indicas señalando que nos sentemos a jugar juntos, amor para amarte e inventar muchos métodos para jugar juntos desde un escondido (que te encantan) hasta tener esa comunicación con los muñecos y jugar que hablan contigo mientras ríes a carcajadas, amor para sentir que nos consideras todo para ti.

Nuestra primera experiencia es sencillamente bella; y de un amor irracional.

Aquí tenías poco más de 6 meses, en este momento tienes un año y cuatro meses.
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