Estudiantes guatemaltecas apoyan brigadas de rescate en México

Por: Quimy De León

Fotografía: Ricardo Ramírez Arriola

Un fuerte sismo ocurrió el 19 de septiembre del 2017 en la Ciudad de México. La catástrofe fue de tal magnitud, que la misma gente se volcó a solidarizarse y apoyar de diferentes maneras, una fue buscar a personas desaparecidas de entre los escombros.

Tres días después un grupo de estudiantes guatemaltecas, se enteraron que en una fábrica textil, probablemente había mujeres centroamericanas y asiáticas soterradas. Entonces acudieron al lugar, en la Colonia Obrera. Junto a autoridades y rescatistas hicieron todo lo que pudieron, estuvieron ahí hasta el final de la tarde, y tras la labor de búsqueda no se encontró a nadie. Ellas y otras brigadas feministas exigieron hasta el cansancio que se les buscara.

Esto se supo por testimonios de vecinas y medios de comunicación, sobre lo que podía estar ocurriendo en la fábrica textil “Línea Moda Joven“ en Bolívar y Chimalpopoca en la colonia Obrera. Como lamentablemente ocurre en este tipo de fábricas tipo maquila, las trabajadoras pudieron haber estado sometidas a condiciones de trabajo infrahumanas, ni si quiera se sabe cuántas estaban ahí el día del sismo. No hay registros de ellas, ni de sus nombres. Las vecinas solo veían entrar a los supuestos dueños o encargados preocuparse por los artículos que estaban en buen estado.

Por esta razón desde el mismo día del sismo, mucha gente vecina a esta fábrica se percató de esto y se dispuso apoyar el rescate, vieron por la noche cómo su trabajo daba frutos “mujeres y hombres salían de entre las ruinas con polvo y sudor en la cara.“

Cimac informó que de acuerdo con el personal de seguridad, hasta el día 20 se sabía de “ocho cuerpos rescatados, posiblemente seis con vida”, explicaron que habían familiares preguntando por sus seres queridos, pero nadie les informó nada.[1]

Fotografías: Ricardo Ramírez Arriola

Frente a esta situación varios grupos acudieron a ese punto de rescate, entre ellas el grupo de cinco estudiantes universitarias de Guatemala, una de Chile y una de El Salvador, que decidieron ir a apoyar con la búsqueda tres días después del terremoto. Llegaron bien temprano cuando apenas eran las ocho de la mañana, después de todo el esfuerzo posible, salieron hasta las cuatro de la tarde, exhaustas.

Según el testimonio de ellas, el lugar donde se encontraba la fábrica era un edificio de cuatro pisos, en la parte baja había una tienda de ropa femenina de origen chino, en el segundo piso otra tienda y en la azotea había bodegas fashion, locales de origen chino, de juguetes y de telas.

Ellas ocuparon puestos de descombre, enfermería y organización de herramientas. Según un comunicado de la Brigada feminista “El aquelarre“ que también estuvieron ahí, se realizaron otras tareas como “recoger escombros, recolección del material regado dentro de las inmediaciones, separación de material descompuesto, solicitud de faltantes, y gestión en redes para esas solicitudes, además de la coordinación con las autoridades y organizadores del lugar del rescate.“

El día que ellas trabajaron ya no apareció nadie debajo de los escombros, Verónica Paredes, una de las voluntarias guatemaltecas nos contó que “la maquinaria solo sacaba escombros grandes. Era el ejército, la marina, los topos y la cruz roja quien lo hacía. Se limpió un piso de escombros, entraron perros, cámaras especializadas para tubería, micrófonos y nada, dijeron que no se encontraba nadie.“

Fotografías: Ricardo Ramírez Arriola

Otros grupos de voluntarias denunciaron que cuando ingresa la maquinaria pesada para retirar los escombros, ya no se puede rescatar a más víctimas.

Y por si fuera poco lo desolador del espacio, también hubo tensión, falta de diálogo y represión por parte de las autoridades como lo denunció la Brigada Feminista “El aquelarre“, ya que se querían llevar herramientas de la gente, y encontraron oposición. Hasta el momento no se ha podido corroborar, si había mujeres centroamericanas y asiáticas soterradas, tampoco se obtuvo información de la empresa y los registros de sus trabajadoras. Nadie dio noticias de ellas “debido al hermetismo de los propietarios, quienes bajo el cobijo del gobierno han callado y literalmente desaparecido los nombres de esas mujeres trabajadoras que ahí perdieron la vida, de las que fueron rescatadas y que ahí trabajaban.“ dice en un comunicado “el aquelarre”.

Fotografías: Ricardo Ramírez Arriola

El gobierno de Guatemala, ni visto ni oído

Hay gran preocupación por la situación de los migrantes centroamericanos, Verónica denunció que hasta ahora el gobierno de Guatemala, no ha hecho nada por saber sobre ninguna de ellas “la embajada no ha tomado ninguna acción, a nosotras no nos llamaron, a ninguna. Somos un grupo de quince personas guatemaltecas y nadie sabría si nos hubiéramos muerto, si no es porque que tenemos redes. Porque muchas de nosotras vivimos en La Roma, que se afectó mucho, ahí se cayeron edificios. Pudimos haber muerto.“

Nombrar y encontrar a todas las víctimas

Debido a esta situación y otras muchas, un grupo de juristas tomaron una medida urgente contra la posible demolición de edificios dañados y en donde se presuma que hay vida. Hicieron un modelo de queja por violación a derechos humanos ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos — CNDH, pidieron medidas cautelares y que la sociedad civil pueda hacer su labor de rescate.[2]

En el predio de la fábrica, se colocó un memorial por las mujeres que no fueron nombradas, y que no se supo a ciencia cierta si quedaron soterradas.

[1] Cimac. “Mujeres de maquila textil permanecen atrapadas.“ http://www.cimacnoticias.com.mx/noticia/mujeres-de-maquila-textil-permanecen-atrapadas

[2] Desinformémonos. Abogados ofrecen formato de queja ante la CNDH para impedir demoliciones y privilegiar el rescate. 22 de septiembre de 2017.

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