30M #RenunciaYa: MOVILIZACIÓN CONSCIENTE Y CON PROPUESTAS:

Por: Marisol Garcés

Fotografías: Dania Rodríguez, Rony Morales y Marisol Garcés

En Guatemala, desde hace muchos años, parecía que nada nos indignaba, pues a pesar de la criminalización de los pueblos que defienden territorios, del encarcelamiento de líderes indígenas, del debilitamiento de la institucionalidad de DDHH y de las mujeres, de la impunidad, de la cooptación del sistema de justicia por intereses oscuros, y del cierre de espacios de participación política; nada se movía. La indiferencia y el miedo era el común denominador de una ciudadanía complaciente con los factores de poder, con la corrupción, con el abuso y la explotación.

Desde que comenzaron las movilizaciones, algunos sectores se han dedicado a difundir la idea que estas marchas y plantones son pagados y movidos por intereses de grupos económicos o de partidos, que son desestabilizadores de la gobernabilidad y atentan contra la institucionalidad. Ejemplo de esto es una declaración dada por el diputado Luis Chávez, sub jefe de la bancada del partido Líder, el día 14 de mayo, afirmando que ya tenían identificados a unos de los organizadores de la manifestación y que seguirían un proceso penal contra ellos y aseguró que son manipulados por la UNE y la USAC[1]. También durante la semana pasada, en Facebook y Twitter, muchas personas denunciaron que les habían llamado para decirles que no asistieran a la manifestación del 30 de mayo porque la organizaban guerrilleros o gente manipulada por Sandra Torres, y hasta se creó una denuncia en la página listaspam.com, donde se manifestó el mismo reclamo[2].

También funcionarios de gobierno, y el mismo presidente Otto Pérez Molina han desestimado las movilizaciones diciendo que se trata de “un grupito”, y posteriormente en declaraciones públicas señaló que “No voy a ponerme a competir, como lo pudiera hacer… integrantes del Partido Patriota (PP) me han ofrecido apoyo para realizar manifestaciones a mi favor… que han provenido de diferentes alcaldías, de diferentes municipios, de diferentes gentes… me han ofrecido llenar la Plaza de la Constitución”[3], pero insistió en que él no quiere hacer movilizaciones. Con esto se evidencia la desvalorización y tergiversación que hacen de las multitudinarias movilizaciones que han habido en Guatemala y en la mayoría de departamentos del país.

Y quizás pudo ser, que en un comienzo, hubiera alguna gente con intenciones poco claras o con una agenda detrás, pero eso fue cambiando radicalmente desde que la ciudadanía indignada asumió el protagonismo en estos espacios, y se comenzaron a sumar diversos sectores organizados de la sociedad guatemalteca como campesinado, pueblos indígenas, mujeres, sindicatos, estudiantes universitarios, académicos e intelectuales, comunidad de la diversidad sexual, artistas, entre otros. Esta diversidad de voces, reflejan la pluralidad que han conjuntado estos espacios de protesta, que se han ido convirtiendo en una expresión honesta del hartazgo con la corrupción enquistada en el gobierno, la élite económica y la casta política.

Otra de las críticas para descalificar este movimiento ciudadano ha sido que son acarreados, que no saben lo que quieren, que no tienen claridad de por qué participan, que son manipulados y que carecen de propuestas; lo que también resulta falso, pues cada cartel, pancarta o manta presente en las marchas y plantones en la ciudad de Guatemala y en los departamentos, han mostrado que existe un análisis bastante profundo de la realidad del país, de la situación que atravesamos y de lo que se necesita para terminar con la corrupción y construir una Guatemala más democrática.

Fotografía: Dania Rodríguez

No es de extrañar que se trate de deslegitimar estas movilizaciones, pues hasta el momento, no han podido ser frenadas ni con dádivas, ni con grupos infiltrados, ni a partir de intereses poderosos, y han mantenido la indignación, creatividad, alegría y compromiso. Es importante hacer una lectura que reivindique y valore este movimiento, pues no sólo ha ayudado a iniciar el activismo ciudadano de la indignación contra la corrupción, sino que poco a poco ha permitido que el descontento social acumulado se fortalezca con las demandas estructurales de los sectores más excluidos de este país que han sido afectados por la corrupción histórica de quienes han detentado el poder político y económico, que han gobernado el país como si fuera su finca, a golpe y represión, profundizando el racismo, la discriminación y las desigualdades.

Sin duda sigue siendo un reto mantener las movilizaciones ciudadanas, fuera de los intereses de partidos políticos, del CACIF o de otros grupos de poder que quieren instrumentalizarlas a su favor; y dependerá de la conciencia y esfuerzos de la propia ciudadanía que continúe con su indignación, organización y articulación alrededor de las demandas honestas que se plantean para terminar con la corrupción y hacer cambios profundos en el sistema político del país.

Para contribuir a mostrar el análisis y las propuestas ciudadanas, compartimos fotografías de las pancartas, carteles y mantas presentes en la movilización del 30M, que aportan a la construcción de una agenda política que permita hacer las transformaciones que el país necesita para soñar con la eterna primavera.


[1]Nota de Rubén Escalante Bolaños, en: http://lanoticiaenguatemala.com/los-manifestantes-del-sabado-son- desestabilizadores-cayeron-en-la-sedicion-dice-diputado-de-lider/

[2] http://www.listaspam.com/busca.php?Telefono=66240800 denuncian llamadas a teléfonos fijos residenciales.

[3] http://noticias.emisorasunidas.com/noticias/nacionales/perez-molina-asegura-que-no-pedira-movilizaciones-favor

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