Decidí ser abogada especialista en propiedad intelectual.

Mi gran equipo de trabajo me motivó a escribir sobre el cómo me empecé a involucrar con la propiedad intelectual y aunque hubo mucho factores y circunstancias que me llevaron a esta área, intentaré ser concisa y contarlo lo más ameno posible.

Aunque no parezca, todo comenzó en la preparatoria y se consolidó al hacer mi elección de carrera, después vinieron más decisiones como la maestría, mis primeras experiencias laborales y un proyecto que terminó siendo una realidad: Protección Creativa.

La música. Ares y Kazaa inundaron de virus la computadora del trabajo de mi mamá durante toda mi secundaria. Cuando desaparecieron estos servicios, descubrí que navegando entre blogs y torrents podía encontrar más música, también me percate que algunos de estos paquetes contenían leyendas de avisos de privacidad y copyright. Yo estaba estudiando la licenciatura en derecho y aunque aún no entraba en el área de la Propiedad Intelectual, ya había hecho la relación sobre este tema y sin duda fue la música la que me hizo adentrarme más en la materia.

Prácticas profesionales. Pasé por la oficina de pensiones del Estado, el Bufete Jurídico de la UAG y el Ministerio Público, todos estos lugares fueron malas experiencias y aunque enriquecedoras me hicieron darme cuenta que eso no era para mí. Por azares del destino, descubrí que en el IMPI se podrían hacer prácticas y justo había un espacio en el área de marcas, así que moví cielo, mar y tierra para poder entrar. Siendo este mi primer acercamiento profesional, noté que yo podía dedicarme a eso y ¡me enamoré!.

IMPI. Terminé mis prácticas y corrí a hacer mi servicio social en INDAUTOR. Para mi fue definitivamente una movida estratégica que terminó de amarrar mi relación con la propiedad intelectual. Además me encariñe mucho con las personas de ahí.

Autenticidad. En lo laboral también me tocó trabajar una editorial y en empresas dedicadas al registro de marcas . El hecho de sentir que estaba apoyando a que se respaldaran productos artísticos y entender cómo se construían, me hacía feliz. Me di cuenta que admiraba todo lo que se podría considerar auténtico, y en ese sentido, mi aportación en lo legal, terminaba siempre en cuestiones de propiedad intelectual.

Estas 4 razones me hicieron darme cuenta que existía una vía que me permitía aportar algo a los demás con mis conocimientos, unir mi carrera con una pasión, poder contribuir a que proyectos culturales se consoliden, ayudar a que pequeñas empresas se profesionalicen y que las grandes empresas crezcan aún más, hace que ame mi trabajo y lo realice con pasión.

Cecilia Ortiz ©
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