Estados Unidos: ¿Un vecino con o sin intereses?

Mucho se habla en los medios de comunicación masivos a través de sus “expertos” comentaristas y sus invitados “especialistas” sobre el tema de Comercio Internacional, y es en estos foros donde se trata de adivinar y/o pronosticar los distintos escenarios que pueden presentarse en nuestro país ante la inminente renegociación del TLC (Tratado de Libre Comercio) solicitada por el nuevo Presidente de Estados Unidos, pero no tienen ni idea de nuestra posición real.

Ante esta situación, en RTreviño & Asosiados nos parece importante (dados los tiempos actuales en la relación de comercio internacional entre México y Estados Unidos), compartir esta información donde se muestra que nuestro país es el tercer socio comercial de Estados Unidos, con una balanza comercial deficitaria a favor de México por $ 56 billones de dólares. Mientras que China es el socio comercial №1 de Estados Unidos, con un mayor déficit a su favor de $ 319.3 billones de dólares. Pero aún así, es a México a quién el nuevo gobierno de Estados Unidos ha decidido atacar con la iniciativa de “renegociar las condiciones del TLC”, en donde buscan alcanzar las supuestas condiciones favorables que sólo ellos conocen para su país.

Los representantes del gobierno federal deberán primero mejorar sus habilidades negociadoras que dicen o creen tener, además de ser muy astutos y objetivos para analizar a detalle (junto con los organismos de iniciativa privada), qué sectores serán afectados más fuertemente y qué acciones se podrán demandar a favor de México, en donde los productores, por ejemplo, del sector agrícola Norteamericano, sientan en sus bolsillos la baja de sus exportaciones de maíz y manzanas, entre otros.

Pero, ¿cómo es posible que en México no seamos capaces de exigir y defendernos de Estados Unidos? Hay que hacerle ver a nuestro vecino (y no por asustar, ni hacerle la guerra a nadie, sino solamente para que se den cuenta al otro lado de la frontera) que también hay empresas Norteamericanas de diferentes sectores como; refrescos (Coca Cola, Pepsi Co.); alimentos (Walmart, HEB, Mc Donalds, Carl´s Jr.); servicios bancarios (Citibank); y materiales para construcción (Home Depot), que a partir del TLC han obtenido muchas utilidades excesivas por encima de sus países de origen. Lo peor es que nadie los controla, ni se les exige que dejen sus utilidades y paguen impuestos en México.

No pueden nuestras autoridades Federales y Estatales, a través de mentiras y la negación de los hechos y la realidad, decir que sólo tendremos un año difícil. Bien sabemos que de nada sirve proponer planes hechos al vapor, en donde se asignen más recursos financieros para paliar situaciones como la repatriación de los ilegales mexicanos, o de los estudiantes méxico-americanos que pudieran ser deportados, sin tener un claro objetivo y la garantía que lograrán resolver el problema para lo que fueron creados. ¿Sería mucho pedir que los grandes empresarios de la iniciativa privada que participen en las negociaciones sean sensatos y pongan por única ocasión el bien de los mexicanos sobre sus intereses particulares?

México tiene miedo por la posible pérdida de empleos que representa esta nueva amenaza por parte de Estados Unidos. Pero hay que considerar que al salirse del TLC, Estados Unidos no necesariamente genere la misma cantidad de empleos, pues las empresas norteamericanas obtendrán menos utilidades, lo cual los podría llevar a tener problemas financieros. Esto significa que las empresas deberán; 1) utilizar maquinaria en lugar de mano de obra barata; 2) subir el precio de sus productos y trasladar esos costos en perjuicio del consumidor norteamericano.

Es evidente que, sin importar el resultado, ambas partes se verán afectadas. Entonces esto se vuelve un juego de nunca acabar y nunca ganar. México debe tomar acción. De lo contrario, sólo habrá que esperar y ver quién pierde más.

Oscar Johnson

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