La economía que viene.
El próximo 10 de diciembre de 2015, empieza en la Argentina una nueva etapa económica completamente diferente a la estructura política que prácticamente ha dirigido este siglo en el país. Por primera vez en este siglo, un no abogado, un no peronista, un no radical, un no político, gobernará los destinos de más de 40 millones de Argentinos, en un mundo completamente diferente al que se ha establecido en los siglos pasados. Esto trae consigo ideas de cambio, trae consigo expectativas y trae consigo miedos.
Cabe destacar que tendremos tres escenarios posibles y conjuntos que se darán en los últimos días de mes y en los primeros meses del próximo año: lo que se hereda, lo que se será producto de las medidas a tomar y lo que se espera a futuro.
Lo que se hereda.
Durante el primer segmento del siglo XXI, la Argentina ha estado siendo dependiente de una economía ficticia, donde simplemente es dependiente de la “máquina de hacer billetes”, lo que es lo mismo que pensar que alguien que produce bienes y servicios por $1.000 dólares, va al cajero automático y retira $500 el día 10 del mes, el día 20 del mismo mes, va al cajero automático y retira otros $500 y cerca del 28 del mismo mes va y retira $80 dólares más; como el banco se los dio, pensó que siempre podía “girar en descubierto” y aprendió a que no era necesario vivir con $1000 si podía vivir con más sin necesidad de generarlo genuinamente.
Hay tres variables que nos vamos a concentrar, por cuanto son importantes a la macro — economía en general, como son reservas, déficit fiscal y deuda real; veamos qué tan fría es la herencia que se deja, o sea, cual es el estado real de las cosas.
Reservas:
Primer punto donde no concordaremos con las estadísticas oficiales es en el nivel real de reservas del BCRA, puesto que hablamos de reservas reales, sea esto de lo descontado de los documentos que se contabilizan como reservas reales y no lo son, el descuento de los pagos de divisas que hay que realizar y que se han retenido precisamente para inflar el número de las reservas y del convenio de reservas con el Gobierno de China, que también se refleja en las reservas pero que no son tales. Tenemos dentro de éste panorama un donde se tiene el nivel más bajo de reservas reales del siglo, incluso menor al heredado por De La Rúa, después de la crisis del 2001, donde alcanzó los picos más altos de la estadística de Riesgo País, con rangos muy altos y que desde entonces no hemos podido bajar de los 500 puntos básicos, lo que es sumamente alto, considerando que países como México, tienen un Riesgo País cercano a +/- 100 puntos básicos, precisamente por no contar con reglas del juego claras en la economía.
El Cepo Cambiario, la falta de acceso de divisas por parte de la población es notoria, empresas no pueden pagar a sus proveedores en el exterior, transferencias fuera del Mercosur vía giros no existen entre personas físicas y dentro del Mercosur no se pueden enviar más de us$100 dólares que básicamente no es nada. La posición de ir obligando al individuo a refugiarse en el dólar hizo, al cerrar la caja de divisas, volver más apetitoso lo prohibido, como una lógica psíquica que influye en el individuo; un grave error en los tiempos contemporáneos; si bien, debemos admitir que se hizo en medio de una suerte de “golpe financiero” que se quiso dar y se debe admitir, por ciertos sectores de la sociedad para generar la salida del país de la Presidenta de la Nación, no fue la mejor solución y su implementación después del 2011, contrajo seriamente la economía, que se mantuvo artificialmente gracias a la emisión monetaria y una política anti — inflacionaria de coacción por parte del Gobierno, lo que genera una economía ficticia.
Déficit Fiscal.
Con el deterioro de la calidad de divisas en el Banco Central, también nos encontramos con un avance notorio del déficit fiscal en la República Argentina, la política de ingresos superiores a los egresos, pregonada por el Dr. Néstor Kirchner en el gobierno de su esposa la Dra. Cristina Fernández, simplemente no se pudo implementar y mantener.
Este deterioro del déficit fiscal, con una caída de la balanza comercial explica sin duda alguna el vaciamiento de las reservas del Banco Central y como abogado he estado analizando si cabe algún delito por vaciamiento del Estado en una asociación ilícita por parte del Gobierno que deja el poder el 9 de diciembre a las 24 horas, porque aparejado a una escalada del patrimonio individual de los miembros del Estado, no puede darse en una época como la actual un deterioro tan marcado de los números estatales.
Entonces hasta el momento tenemos dos puntos fundamentales que tratar por el nuevo gobierno, el nivel de divisas del Banco Central y bajar el déficit estatal que se ha ido gestando durante la presente administración.
Fin de un mito, ¿realmente la Argentina se desendeudó?
El otro punto importante a destacar es que la Argentina no se desendeudó como dicen algunos durante el presente período, vamos a analizar el siguiente cuadro, que se hace en referencia al PBI:
Debemos considerar que el ratio deudas versus reservas está en un nivel superior al año 2000, en el preámbulo de la crisis, donde estaba a 433.1 en el 2000 y hoy está a 754.3, siendo que en tan solo un año ha crecido en 300 puntos; teniendo que comparar que la comparación sólo es viable con la del 2001, donde dicho ratio era de 706.4 puntos. En el mejor punto de la administración Kirchner, en el 2007, este ratio llegó a ser apenas de 165.3 puntos.
En resumen, podemos decir que la herencia dejada por el Dr. Néstor Kirchner fue dejada de lado por la administración de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, siendo dos modelos totalmente diferentes de ver el país y de administración del gasto y erario público, donde lo único que es relevante es el desendeudamiento con el mercado de capitales, no el desendeudamiento interno, donde el nivel de endeudamiento ha sido notorio.
Las últimas perlas de la herencia.
Previo a la entrega del mando, que aún se duda si se hará, cuando se escriben estas líneas, nos encontramos con una serie de perlas, que son interesantes al menos señalar, como herencia del gobierno actual al entrante:
· Devolución de fondos a las provincias en un decreto que es una ultra petita como respuesta a la resolución de la Corte Suprema de Justicia por el problema con las provincias de Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
· Congelamiento del pago de las deudas de las provincias con la Nación hasta 2017.
· Creación de 316 Direcciones Estatales, muchas de ellas sin funciones específicas.
· Aumento del Gasto y del Déficit fiscal en casi 3% en el último mes de gestión.
· Negativa del traspaso del Poder en la Casa Rosada, dando señales que la Casa Rosada, es en el imaginario popular, el lugar donde ella ejerce el poder.
· Designación de 16 nuevos embajadores, lo que puede ser simbólico, es un gasto enorme al Estado, puesto que cada Embajador designado, cobra us$120.000 dólares por instalarse en el país de destino y us$40.000 por dejar el país de destino, lo que estos 16 embajadores, tienen derecho, además de un mes de salario, de us$20.000 más gastos varios, lo que equivale que cada designación cueste al Estado Nacional, us$200.000 dólares, siendo que esto equivale a repartir us$3.200.000 entre sus amigos, como “gesto” de despedida y agradecimiento, desde las arcas estatales.
· Nuevo gaseoducto para Cafayate, precisamente para que su casa tenga ese preciado servicio, no digo que sea malo, pero hay lugares con mayor densidad de población que con menor inversión requieren ese servicio.
· Contratación directa de 2500 personas en el Estado, lo que hace que se aumente sustancialmente el presupuesto de la Nación y todos ellos afines a ella; está dejando su tropa alineada dentro del Gobierno.
· Yacimientos Carboníferos Fiscales, con un costo de $5.000 millones lo que se torna en una acción que tal vez en este momento no sea prioridad, dado las condiciones económicas del país.
· Sin contar el problema de los Holdouts que sigue sin resolverse con una sentencia de hace casi 500 días, pero que cada día se torna en un problema mayor a la Argentina que se viene.
Hacia el sinceramiento económico.
En medio de esto, estamos como cuando ha pasado una avalancha y queda un par de árboles de pie y estamos todos esperando que terminen los últimos efectos de la avalancha, para que todos juntos y con entusiasmo, ponernos a trabajar, cuando vemos que de pronto, los últimos elementos de la avalancha empiezan a tirar los dos últimos árboles que teníamos, es como una actitud de… “bueno ya está, no se preocupen, hagan lo que quieran, no importa, a partir del 10 de diciembre se empezará a ver cómo se corrige y modifica todo esto”.
Lo primero que hay es una sensación de “alivio”, puesto que el ciclo ha concluido, lo que genera una cierta infusión de entusiasmo, pero lo primero que hay que hacer es SINCERAR la economía, que es un término que he estado utilizando mucho.
No creo que haya una devaluación en la práctica de la moneda, aunque técnicamente sí llegue a darse, esa dicotomía se da porque en la práctica se dará un blanqueamiento o sinceramiento de las condiciones del mercado de divisas en la actualidad.
Esto ya ha producido una alzada de precios, pero también debe darse un ajuste en la ganancia futura, que hará que no todo se traslade al consumidor final.
Entonces tenemos dos efectos primarios, un dólar único con un valor oficial (y único) mayor al actual, y un aumento de precios que traerá esa evolución del dólar. La pregunta que habrá que hacerse es ¿cuánto impactará este sinceramiento del dólar en los precios?
Para esto hay una fórmula matemática que nos permite calcular el aumento real de las cosas en función del aumento del valor de dólar.
Vamos a suponer que el dólar actual, en contado liquidez, se transforma en el dólar oficial de la Nación, o sea, tenemos un aumento del 40% del valor del dólar oficial, en este proceso de sinceramiento económico. También tenemos que de la matriz total de consumo un 30% son de bienes importados, o sea, tenemos que el 70% son de bienes nacionales. Esto nos generaría una inflación del 13,33%, considerando que desde el proceso electoral del 22 de noviembre a la fecha, según las palabras de Moyano, la inflación fue del 28%, estamos en una subvaloración inflacionaria del 15% aproximadamente; lo que quiere decir que el efecto del sinceramiento de la economía y del dólar en particular, ya fue absorbido por la inflación durante este período, por lo que no debe de darse un aumento de los precios a partir de las nuevas medidas; puesto que el dólar mantendrá una franja de estabilidad bastante constante, durante el año 2016.
En la economía de cada día cabe preguntar, cuando se dará este sinceramiento, lamentablemente no puede darse el 10 de diciembre, pero se espera que se pueda dar entre el 14 y el 18 de diciembre próximo, cuando los nieles de reservas del Banco Central empiecen a crecer fruto de las gestiones con los bancos extranjeros, con los productores y con otras medidas económicas que se han de desarrollar.
Para que ello pueda darse, es necesaria la eliminación de las retenciones, cosa que se hará desde el 10 de diciembre próximo, a los productos agrícolas y la baja porcentual en 5% anual a la soja, permitiendo un impulso a la actividad agrícola, en los mejores niveles del kirchnerismo.
Eso hará que paulatinamente tenga que darse una revisión al sistema impositivo, cosa que volverá a manos del Legislativo, con el proyecto que readecua el proceso del impuesto a las Ganancias en las próximas sesiones legislativas ordinarias del Congreso lo que buscará ante todo impulsar la economía.
La contra — prestación de los impuestos que se pierden en teoría, o se dejan de cobrar, como las retenciones, se tienen con el aumento de la recaudación fiscal, producto, no de la emisión monetaria o la inflación, sino del aumento de la producción y del consumo, de una espiral productiva y de crecimiento nacional, que hará que impuestos como el IVA y de el de Ganancias aumente, en su recaudación, pero siendo que estos impuestos no son recesivos, como sí los proceso de retenciones y las ganancias a los trabajadores.
Una de las cosas más comentadas será el problema de los subsidios. Vamos a ser claros, el déficit fiscal se da en dos sentidos, básicamente, uno está en la masa de empleados del sector público que está compuesto por “ñoquis” o personal que no cumple una función real en la administración, pero esto no representa sino un 1% del déficit fiscal, el sector más abultado está en sector de los subsidios, los cuales hay que eliminar paulatinamente.
Los primeros subsidios deben darse en instituciones como Aerolíneas Argentinas, que tiene que pasar de ser un elefante blanco a una empresa estatal que genere una renta fiscal, como toda empresa, sin dejar de lado su función social.
El déficit del sector energía se puede transformar en un rédito fiscal, si logramos compensarlo con un programa de crecimiento en la matriz productiva, que permita el auto — abastecimiento que cuando ingresó el gobierno de Néstor Kirchner tenía la Argentina, pero que durante el gobierno de ellos se perdió, producto de políticas económicas que alejaban las inversiones; donde no pasa por la privatización o no de YPF, sino por el cepo cambiario y por otras normas impuestas por la administración pública.
El esclarecer las reglas del juego, las inversiones llegarán y ante una mayor producción los costos productivos disminuyen, lo que hace que se diluya el efecto del subsidio dentro de la economía real. Sin embargo, esto que en teoría es muy lindo, es muy utópico y no se concretará a corto plazo.
Por lo que a hay que hacer un estudio profundo de cuáles son esos sectores reales de la economía que requieren subsidio y hoy lo tienen, para mantenerlo; aquellos que no lo tienen, dárselo; y aquellos que no lo necesitan quitárselo en forma escalonada, para que no sientan tan abrupto el cambio.
El acomodo.
Diría que sería fácil pensar en la puesta de escena de un nuevo modelo económico, que por lo divulgado, no es de izquierda ni de derecha, sino que es de desarrollo argentino, es una receta propia de desarrollo pensando en el país.
El golpe de la CRUDA REALIDAD, del sincerar al economía será duro, pero mejor que vivir esta realidad oculta constante que nos han acostumbrado desde el Gobierno. Esto obligará a una suerte de acomodo que se prolongará un poco más de 6 meses, donde el factor social debe ser de sumo cuidado en el gobierno, pues como lo han señalado acertadamente otros analistas, será una zona minada, que si se pasa, se podrá decir que permitirá consolidar el fin del modelo Cristinista en la Argentina y su figura política; y ella está consciente de esto y hará todo lo posible por poner los palos a las ruedas para que esto no suceda. Después del segundo semestre del 2016 tendremos un crecimiento paulatino y constante de la economía y encontraremos el 2017 con una perspectiva inflacionaria normal para cualquier país del mundo.
Hay preguntas políticas que se deberán formular, después del 10 de diciembre, que implicarán un impacto económico, pero la principal es: ¿cuál será la fuerza política y social de Cristina Fernández de Kirchner después del 10 de diciembre? Creo que ella misma la ha sobre valuado y el PJ se lo hará saber.
En todo caso, reitero, veo un espacio de acomodo, de choque de la realidad, y posterior crecimiento, si el proceso político y social lo permite.
Que estén mejor cada día.