Sobre las canciones que ya no se pueden escuchar.
Sacudido por un vientito nostálgico, quiero dedicarle un minuto al recuerdo. A las que ya no están, esto va para ustedes.
Tiradas a la basura, cambiadas de dial en la radio, borradas de la compu, perdidas en la red, ignoradas en los streamings de audios. En la vida de toda persona existen algunas que otras canciones que retrotraen a momentos difíciles, tan difíciles que la obligación de olvidarlas sólo las hizo más eternas.
Yuli, si estás viendo esto, sí, me hiciste mierda. Ganaste, y yo perdí algo mucho más importante que la posibilidad de seguir conociéndote. Nos dejamos, pero no el uno al otro. Nos dejamos los dos a mí.
12 años atrás, la primera chica que podría tomar el título de novia, decidió darse cuenta antes que yo que éramos muy distintos. En eso también ganaste. Estuviste bien rápida. No sólo por lograr ver con claridad lo que pasaba. Todo lo que siguió tuvo una velocidad y un tempo que el baterista más virtuoso del mundo habría deseado poseer.
No se trata de rencores. La vida por suerte supo reparar y con creces todo aquello que haya requerido algún abrazo extra al promedio. Salvo un pequeño detalle: hasta ese vientito con el que hoy a la mañana salí a la calle, te habías llevado a Julia. La que extraño. La canción de The Beatles.
Hoy vuelve. Sin reproches, sin cuestionamientos.