Propiedades del Café


Mucho se ha dicho sobre las bondades del café, es el reactivo perfecto para despertar por las mañanas, el placer que provoca beberlo contrarresta el malestar que genera revisar todos los correos que invariablemente caen como avalancha tan pronto damos clic en nuestro programa de mensajería.

Incluso antes de que grandes compañías con ingeniosas áreas de mercadeo posicionaran al café como una bebida innecesariamente complicada con mezclas extravagantes, o innecesariamente cara con nombres estrafalarios, hombres y mujeres de todo el mundo ya lo bebían por sus características antioxidantes, diuréticas e incluso digestivas.

Pero hay una característica que tiene el café que me parece mucho más valiosa; el café tiene la propiedad de hacer del acto de esperar una actividad mucho menos tediosa.

Desde el “boom” de las cafeterías, se ha visto una y otra vez a jóvenes y adultos por igual sentados por sí mismos, pero nunca solos gracias a que los acompaña una taza de café.

Es un hecho casi científico, esta bebida puede apaciguar cualquier inquietud o ansiedad que el individuo esperando pueda llegar a experimentar.

Hoy por ejemplo, hay un hombre sentado en una cafetería estilo veracruzano, una de esas donde los meseros hacen alarde de su habilidad para servir el café con leche desde una jarrita a 40 centímetros del vaso, ya va por su cuarta taza, mira el reloj, son las 9:58 de la mañana, su pierna se mueve de arriba a abajo incesantemente, desbloquea su teléfono para cerciorarse que tiene señal, mira el reloj en su muñeca, quizá desconfiando del tiempo que marca su gadget, el hombre tiene un ramo de flores espectaculares en mano, los colores hacen contraste con lo nublado del día, bebe el resto de la taza, hace una llamada pero se nota que no hay respuesta, escribe unas palabras en el dispositivo, deja las flores sobre la mesa y se va.

Pobre hombre, estuvo esperando una hora y media, tiempo excesivo si no fuera por que su café tranquilizaba la idea de que ella no vendría. Impresionante, incluso esta bebida cuasi milagrosa tiene limitantes.

Pobre hombre, no hay nada peor que ser plantado con un ramo de flores en mano, si tan sólo supiera que ella no se pudo despertar, que la noche de ayer no pudo conciliar el sueño sino hasta pasadas las 4 de la mañana y todo porque estaba muy nerviosa por su cita y se tomó tres tazas de más de su bebida favorita.

El café.

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