Trump, no nos falles…

Donald Trump, presidente estadounidense, magnate inmobiliario y adinerado empresario, es también un personaje original y sin tapujos, honesto en sus planteamientos y comentarios; se aleja del tradicional y eufemístico político que adorna las palabras para luego hacer lo que le plazca en nuestra sociedad (sin excepción de país). Trump representa al típico estadounidense en su forma y en sus cualidades físicas aunque no proceda del linaje más puro. Podemos agregar a todo esto que él es terco y decidido (y créanme que no intento ofender a Trump con esas palabras), pero sobre todo, tiene una idea clara de lo que necesita el mundo (entre otras cosas): que Estados Unidos le de la espalda (¿por qué? ya lo explicaré).

Empecemos con esta idea típica de las naciones desarrolladas, aquella de que con dinero y poder todo es posible. Seamos objetivos y claro, eso cierto, hay un porcentaje muy alto de que con esa combinación logres cualquier cosa que te propongas. Ahora bien ¿es el mensaje que realmente necesitamos enviar al mundo? ¿es la forma de hacer las cosas?. Me voy a plantear una serie de preguntas “románticas” que van a explicar mejor el punto al que os quiero referir. Teniendo tanta desigualdad en el mundo (países muy ricos y muy pobres, a veces separados por fronteras) ¿es necesario invadirlos con esta aseveración de que el dinero y el poder es lo que importa?¿a dónde van las esperanzas de esos paises pobres que sueñan ansiosamente con que en algún momento la historia los premie con el desarrollo pleno y sostenible para sus ciudadanos? ¿esa es la forma más adecuada de atacar la marginalidad, la segregación, el clasismo y la pobreza? ¿realmente dinero y poder es lo que necesitan los países pobres? ¿una fórmula tan banal es lo que va a ayudar a resolver esta precariedad mundial a la que nos estamos refiriendo?

Vamos a olvidarnos del romanticismo de las preguntas que acabo de plantrear. Volvamos a la realidad. Esto nos lleva nuevamente al lugar donde estamos: un mundo mediocre, vano, cruel e indiferente (hablo de la política de las naciones poderosas y adineradas- aunque resulte redundante, no lo es-). No soy socialista, ni comunista, muy por el contrario creo que el capitalismo es y ha sido la fórmula que ha conducido de alguna manera u otra a crear riquezas y esto no es malo, eso es bueno y necesario porque eso es una parte importante del desarrollo de las naciones (pero no la más importante como se ha querido vender).

El discurso político estadounidense es muy diferente al que se han planteado otras naciones. En la cabeza de muchas personas se juega la idea de que hay una facción de naciones buenas y una facción de naciones malas, algo así como el héroe y el villano. Esta es una idea que arrastramos desde siempre y que las grandes guerras han ayudado a cultivar.

Luego ¿qué nos queda? la creencia política de que necesitamos: dinero y poder, de que debemos unirnos a un bando ganador (no importa si es villano o héroe, siempre en pos de nuestros beneficios) y un mundo compartido de naciones muy pobres y muy ricas… y esta tripleta es la que ha dominado el comportamiento mundial desde el inicio de la historia con la única diferencia de que los datos estadísticos varían y, siendo justos, en el presente estos datos son mejores.

Hemos estado viviendo la misma historia generación tras generación, cambiando los actores: Egipto, mesopotamia, El imperio Romano de Oriente, El Imperio Romano de Occidente, Francia, España, Estados Unidos…

A nuestra generación nos toca estudiar la historia y luego exigir cambios, ¿a quienes? a las naciones poderosas de nuestra época. Sobre todo a Estados Unidos pero no de manera exclusiva.

¿Por qué es necesario que Trump le de la espada a Latinoamerica y al mundo?

Sin él saberlo (aunque no creo que sea un tonto), eso ayudará a fortalecer nuestra región (América Latina o AL), pues en la medida en que los estadounidenses se alejen de nuestro territorio (física y políticamente) y nos den la espalda, evolucionaremos por necesidad. Estados Unidos ha estado presente en nuestras naciones abogando por mediar política y socialmente ante cualquier desición de importancia que nos toque experimentar, sobre todo si impacta en sus negocios o influye en su poder. En la mayoría de los casos lo ha logrado y quien se atreve a desafiarlos cae en desgracia (muchos son los casos: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador…) países que de alguna manera u otra han querido lograr la indepencia política/ social que necesita cada nación. Si bien es cierto que esta práctica invasiva no es exclusiva del gobierno estadounidense, hay que decir también que ellos son los más influyentes y operan a nivel mundial.

Venga, esto no es un texto anti imperialista como diría en sus días Hugo Chávez o Fidel Castro. No objeto la sociedad estadounidense ni la condeno, me gustaría que mi Patria los emulara salvando las cosas positivas de esa nación y negándonos a copiar las cosas negativas que han podrido sangrantemente a esa gran nación.

Trump es el presidente que merece el mundo, lo sostengo. Luego, necesitamos una Latinoamérica fortalecida y con ganas de mirar hacia el Sur de EE.UU (hacia nosotros mismos) y no hacia el norte (hacia las naciones desarrolladas). Una región fortalecida en democracia, política, economía, sociedad y cultura le conviene al mundo. En la medida que se cumpla esto las naciones desarrolladas dejarán de percibir a los países subdesarrollados como una molesta carga y esas pobres naciones tendrá a su vez mayor independencia y sostenibilidad.

Por eso lo repito… Trump, no nos falles.

Att: América Latina

Por: Yerard Jiménez Marte

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