La Argentina como oportunidad y destino

La Argentina es nuestro país. No tenemos otro. La Argentina es un destino, un deber, y una oportunidad. Nuestro país es un destino, que no se explica lo que somos; sin él no estamos completos en nuestra identidad. El destino de haber nacido acá no fue una elección, pero tampoco puede ser cambiado; es como lo que somos nosotros mismos. Soy el que soy, y soy argentino.

La Argentina es un deber. La simple posibilidad de haber nacido, crecer, formarnos, y en definitiva desarrollarnos como personas con mayores o menores recursos, o con mayores o menores posibilidades, eso ocurre porque muchos miembros de la comunidad cumplieron con su deber. Diariamente cientos de miles de personas haciendo lo que deben sencillamente nos permiten ser nosotros mismos. Ese deber recíproco entre los miembros de la comunidad nos obliga a su vez a nosotros para con todos los demás. Nuestro país, además de destino, es un deber, grato y esencial servicio que recibimos de otros, y que a su vez brindamos para que la vida, y vida en plenitud, sean posibles.

Finalmente la Argentina es una oportunidad. Los seres humanos somos felices y nos realizamos dando. Nadie puede ser feliz en soledad, nadie puede ser feliz aisladamente, y nadie es feliz si únicamente recibe. Para ser felices plenamente debemos dar. Así es como nuestro país es una ancha oportunidad para realizarnos en el dar, para brindarnos a los demás, para expresar toda la riqueza interior que tenemos, haciendo felices a los demás. Los recursos de nuestro país, sus campos, paisajes, flora y fauna; todo el espacio geográfico que nos rodea, constituyen el sitio donde cientos de miles de almas encuentran la oportunidad para realizarse en la donación de sí. Para brindarse y así expandir sus dones, para crecer en el amor, el compañerismo, y en definitiva ser libres ayudando a la libertad de otros.

La política debe asumir a su vez a nuestra bendita nación como destino, deber, y oportunidad. Es la organización de la comunidad, la coordinación de nuestras voluntades mediante instituciones, proyectos, y gobierno, lo que genera el espacio humano para la realización individual y colectiva. La nueva política habrá de ser entendida como el arte de la realización colectiva, como la arquitecta de un espacio de reconocimiento y respeto entre los habitantes de la nación. La política es el arte de lo posible, y la posibilidad de una sociedad sólo se limita a la grandeza de los corazones de sus ciudadanos. La política debe ayudar a que todos reconozcamos nuestro propio enorme corazón, y el de los otros.

https://twitter.com/RegaCarlos

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