Para qué sirven los gobiernos municipales



En un país tan grande como Argentina, uno de sus mayores desafíos es cómo administrar el territorio. En su momento, el federalismo fue una respuesta: cada provincia podía darse gobierno a sí misma. Los municipios serían parte de la provincia, con cierta autonomía. Sin embargo, pasó el tiempo y muchas cosas cambiaron. Hoy el Estado nacional se maneja de forma discrecional y hay una fuerte demanda de un cambio en la forma de hacer política.

Así, surge una pregunta: ¿Qué hacen los intendentes? ¿Hasta dónde llegan sus obligaciones? ¿Podrían hacer más de lo que hacen?

En primer lugar, el rol del gobierno municipal depende del grado de desarrollo en el que se encuentre el Estado. Esto quiere decir que en un proceso político estable y consolidado, probablemente quedará circunscrito a encausar la expresión de los vecinos en el ejercicio de su derecho democrático mediante diferentes procesos participativos y a administrar los bienes públicos en contacto directo, más cercano con la gente.

Por el contrario, un estado cuyo proceso político se encuentra en plena efervescencia, y cuyo desarrollo es precario, inevitablemente encontrará un gobierno municipal perfilado como etapa inicial en la consolidación de nuevos liderazgos. Es decir, es el caldo de cultivo para los caudillismos locales.

Así, los gobiernos municipales serán en este segundo caso, parte embrionaria tanto de la expresión creciente de las demandas de la gente, como del surgimiento de nuevos liderazgos en el interior del equipo que dirige el municipio. Esta es la diferencia entre un gobierno municipal de corte más bien administrativo, y un gobierno municipal de corte más bien combativo-político.

Por otro lado, para esclarecer el rol del gobierno municipal en el proceso general de desarrollo del estado, es necesario entender las necesidades del mismo según el momento histórico. La Argentina se encuentra actualmente en tapa de convulsión de su proceso político, y de bajo desarrollo. La actividad industrial mostró en 2014 niveles similares a los de 2010, se produce la misma cantidad de acero, autos, y se refina la misma cantidad de petróleo que en 2006. Además se produce menos carne, y el empleo privado creció menos que el crecimiento demográfico.

La Argentina se encuentra dentro de los países con menor crecimiento económico de todo el planeta. Y para ir al plano del proceso político, la muerte del Fiscal Nisman así como las denuncias de corrupción gubernamental son suficientes para caracterizar nuestra situación política actual por lo menos como convulsionada.

En este contexto, las prioridades del país que luego permitirán entender mejor las necesidades del gobierno municipal, son de tres tipos:

a. La educación pública y privada encuadrada en un proyecto educativo nacional funciona como el plan estratégico dentro del cual se desarrolla el curso general del estado. Es en la educación donde queda explicitada la visión de país.

En Almirante Brown, mi municipio, por ejemplo, hay menos escuelas públicas por habitante que en todo el resto del conurbano. ¿Por qué se da esto en un partido que tiene más habitantes que las provincias de Formosa, La Pampa o Chubut? Claramente, a lo largo de los últimos 25 años la educación pública no fue una prioridad.

b. En segundo lugar, es necesario -para llevar adelante la transformación que la nueva visión exige- de líderes transformadores, o mejor dicho grupos orientados a la transformación. Deben fomentarse todos los grupos de vanguardia en las distintas disciplinas, y facilitar la influencia de los mismos sobre las actividades económicas. Además, debe trabajarse fuertemente sobre todo el andamiaje jurídico y regulatorio del estado.

Es decir, hay que darle un lugar protagónico al talento.

c. Por último, mediante la obra pública se orientan los esfuerzos del país tras la nueva visión concebida. Esto se logra escuchando las demandas de la gente y gobernando de forma directa, sin intermediarios.

El gobierno municipal entonces, en el momento actual de Argentina, debe cumplir seis misiones fundamentales: favorecer la participación para dar vigor al proceso político, canalizar el surgimiento de nuevos liderazgos políticos basados en el talento y no en el caudillismo, contribuir a la educación para encuadrar la política municipal en el nuevo plan estratégico nacional, identificar y contribuir a promover los grupos líderes de la transformación, colaborar en el plan general de obras de infraestructura y ser ejecutor de la renovación del marco jurídico-regulatorio del territorio.

En resumen: los municipios están para hacer, deberían hacer y van a hacer mucho más de lo que hacen.

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