Esa soledad que existía en mi corazón tiene la culpa… porque me aferraba tanto a tu amor, porque aferre la espera de volverme a llenar de ti, porque me aferré a que algún día escucharía un “Te amo” de ti.

Pero pasaron los días, los meses, los años y en un segundo llegó alguien, no lo amé como a ti, solo me dejé llevar, por esa paz que me hacía sentir y el el cariño que él me brindaba, porque mi corazón estaba vacío.

No sentí ese amor como el que tú me hiciste sentir, ahora volviendo a la realidad me siento tan mal, porque un día como cualquiera me fallé, fallé al amor que sentía por ti.

Ahora no tengo valentía de mirarte a los ojos, mucho menos de decirte que te amo, porque en segundos cambié ese inmenso amor que incansablemente deseaba tener y que tú jamás me diste.

¿A quién le fallé?, ¿a mi?, ¿a ti?, ¿a mi corazón?, ¿a mi razón?, ¿a mis anhelos?, ¿al deseo de no conformarme con alguien que no fueras tú?… quizá al hecho de que me hice un sin fin de promesas sabiendo de antemano que jamás lograría cumplir.