POEMA SOBRE LA TRISTEZA

No tengo hambre

pero me preparé un pan y una taza de té

miro mi tristeza: la dejo jugar sola

a veces se cansa, a veces se pone creativa

en ambos casos intento intervenir lo menos posible

como el abuelo que mira a los niños jugar

No tengo hambre pero como

No quiero salir pero salgo

El pan quedó a medio comer y el té se enfrió

Miro mi tristeza y su fiel permanencia

Lo bonito de estar triste es el silencio

Cuando la noche se posa calladita en tu boca.

Tengo el derecho

—aunque fugaz y miserable —

de no saber lo que me pasa.

Lo siento: no sé lo que me pasa.

Me desfallece el sombrío paladar

de un grito que no afloja

— Desde meses que no me sé el edén sin el desdén —

¿a quién se recurre cuando

te parecen desdichados los rostros ajenos?

¿a quién acudes cuando la palabra ha muerto?

muerdo un tiempo que no pasa

creo en los cambios pero no sé en cuáles

tengo ojos que parecen secretos

y ojeras que parecen océanos secos

también extraño a mi padre

mi mamá me comenta que el perro de la casa ya no juega como antes

intuyo un llanto que no quiere salir

lo que antes fueron certezas

ahora son diminutos espacios de vacíos donde quiero refugiarme

la muerte no me parece una mala broma

tampoco una buena historia

la muerte me parece una habitación pequeña

una casa ruidosa:

los vivos somos los vecinos incómodos

intuyo un llanto que no quiere salir

qué rápido nos volvimos adultos

ser adulto es ser consciente de la derrota

y no basta con la nostalgia

no sé lo que me pasa

estas palabras no tienen una antesala

quiero pensar que mis manos:

blancas, pequeñas y débiles

quiero pensar en mis manos como

aquellas miradas especialmente fuertes

quiero pensar en ti y en una isla

quiero pensar en una madre sin insomnio

quiero libertad pero no sé que es la libertad

por ahora la tristeza es digna compañera

por suerte tenemos a las palabras

— no a todas, pero a algunas —

para darle pelea al tiempo

por suerte tenemos el silencio

— no todo pero algo —

para escapar del reflejo de la muerte

por suerte te tengo a ti

— no toda pero casi —

para declarar que a veces tengo momentos felices

La tristeza es la resaca de algo:

de un pan que sabe a nada

de un té hecho a la rápida.