Lluvia durante la madrugada

Escuchar el sonido constante de las gotas de lluvia sobre los techos de calamina, y más si esto se da en medio de la oscuridad, sin energía eléctrica del proveedor regional, es único.

Imagen Referencial.

Esto me pasó a mí en minutos posteriores a las 2 a.m.

Horas atrás, pensaba en la lluvia, tal y como quería que ocurriera en el distrito en donde yo vivo. Más de un mes pasó desde la lluvia anterior, vez en la que apenas pude oír caer las gotas encima del techo.

No fue imposible. Ocurrió. Y contra “viento y marea” (o lo que yo considero como pensamientos intrusivos, provenientes de afuera, incluso, por parte de otros parientes).

No tengo miedo a la oscuridad, porque sé que tengo esa energía con la que la humanidad existe. Y esto no es broma.

Soy quien soy, un joven ser humano con buenos principios. Y sé que lo natural es lo mejor, lo más adecuado, y debe ser respetado.

Apenas ocurrió el corte del servicio eléctrico — debido, posiblemente, a una falla en subestación — decidí subir a la azotea, en el cuarto nivel de la casa. En verano, la temperatura en mi región no es tan elevada durante las noches, por lo que la lluvia no la sentí ni fría ni caliente. Fue aumentando en intensidad.

La copiosa lluvia duró varias horas, hasta después del amanecer. El corte de luz, solo 40 minutos, hasta antes de las 3. Y, para mí, fueron momentos supremos. A diferencia de los vecinos, que dormían o estaban en sus habitaciones, despiertos, yo me dediqué a reconocer en esta lluvia, un mensaje excepcional.

Me desplacé por diferentes espacios de la casa en el nivel superior, en penumbra, pues, a pesar de ser más de las 2 de la madrugada, había una que otra casa con luz y calles con uno o algunospostes encendidos — en señal, quizá, de que hay más luz que oscuridad en el planeta. Varios metros más allá, la luz eléctrica fluía como siempre.

¡Cuánto quería que lloviera así! Y finalmente ocurrió.

Al caminar por el cuarto piso de mi hogar, sentí el viento, y escuché con mayor atención cómo se desplazaba el agua de la lluvia por el techo y otras superficies y era canalizado hacia la tierra.

En una esquina de mi casa, que da a la calle, me detuve, alcé un poco los brazos hacia ambos lados y tomé algunas bocanadas de aire, para luego poder expresarme en esta madrugada, solo, contento por todo lo que estoy viviendo y también por lo que sé que puedo hacer de ahora en adelante para que la humanidad sea mejor.

¿Cuán intensa fue la lluvia? Tanto como para empapar las calles, pero no para “convertirlas” en arroyos, acequias. En otras zonas de Lima, lamentablemente, sí ocasionó leves inundaciones.

Para finalizar, puedo expresar que la lluvia es tan necesaria como la luz, el sol, los alimentos ricos en nutrientes. Depende de cada quien interiorizar esto, si quiere.