Ricky Rosselló asaltó a la UPR

El PNP tomó por asalto a la UPR en 2009. Cambió la ley universitaria a su favor con tal de dominar en la Junta de Síndicos. En el 2010 impuso medidas dirigidas a eliminar exenciones y aumentar los costos de matrícula sin consultar a la comunidad académica provocando dos de las huelgas estudiantiles más intensas en las ultimas décadas y de las cuales el gobierno respondió de forma violenta aplicando sistemáticamente tácticas de represión, tortura y el grosero hostigamiento sexual a nuestras estudiantes puertorriqueñas.

No conforme con esto, en el 2012 a petición de Ricardo Rosselló, el Recinto de Ciencias Medicas (RCM) de la UPR, con la ayuda del entonces presidente Miguel Muñoz y la plana mayor afiliada al PNP de esa institución, le hicieron entrega al candidato del PNP de una plaza como Catedrático Auxiliar a días de activarse la veda electoral. Sabemos que Ricky se coló en la fila desde la cual cientos, sino miles, de jóvenes académicos y científicos puertorriqueños pasan años esperando por una oportunidad que les permita competir, libre y legítimamente, por un puesto en la Universidad de Puerto Rico. En el caso de Ricky, no hubo convocatoria pública y el cambio de rango, el que le puede tomar años a un profesor universitario, para ser promovido a Catedrático Auxiliar se hizo en apenas 30 días.

El esquema no queda ahí, sino que incluye un triángulo de conflicto de intereses realmente escandaloso. Como se ha ventilado recientemente, Rafael Rodríguez Mercado, ex rector del RCM, la entonces Decana de Asuntos Académicos Ilka Rios y el ex presidente de la UPR Miguel Muñoz, quienes defendieron el trato exclusivo que recibió Ricky en el RCM y aceleraron los trámites de su contratación y ascenso de rango tipo “fast track”, figuran todos como donantes políticos de la campaña de Rosselló. Ricky miente cuando asevera que ha pasado por lo mismo que miles de puertorriqueños que viven diariamente en una situación de desempleo o empleo precario. Ricky nunca ha pasado por una necesidad, siempre ha vivido del privilegio y del cuento sin contar con los méritos.

Dice un refrán: “Lo que no se empieza, no se acaba”. Rosselló disfrutó un sueldo de más de 90 mil dólares anuales por ocupar una plaza que realmente nunca trabajó tras los problemas de ausentismo. Pero el aspirante a la gobernación no se conformó con esto y con el mismo esquema de privilegios asaltó también a la Editorial de la UPR logrando que se le publicara un libro de propaganda política que en nada tenía que ver con su supuesto peritaje científico. Ricky también se coló, violó el reglamento de la Editorial, hizo que ésta le pagara dinero a un “editor” externo que él mismo recomendó y le pasó por encima a destacados investigadores y escritores puertorriqueños.

Hay que tirar la raya y reconocer las administraciones gubernamentales dispuestas a atajar e investigar el acto de corrupción venga de donde venga. Hay que tirar la raya entre lo que nos jugamos este próximo 8 de noviembre: por un lado, Rosselló quien es el candidato de la impunidad y del privilegio con un fraudulento historial de negocios y empleos fallidos. O, por otro lado, un servidor público probado como David Bernier quien, desde su presidencia en el PPD, ha estado dispuesto a atender de frente y sin rodeos la falta de transparencia en los candidatos de su papeleta, particularmente a nivel de la Asamblea Legislativa.

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