La típica crisis de los 30

Eran las diez de la noche cuando el médico Miguel Fernández por fin acababa de trabajar, y como siempre mientras se apaga el ordenador, Miguel saca su móvil y ojea Twitter, escribe poco porque tras graduarse su tiempo libre se esfumó y cotillear las publicaciones de sus amigos es lo más parecido a socializarse que se puede permitir cuando esta solo apagando las luces en la consulta. Estaba a punto de cerrar la aplicación y dar por terminada la jornada cuando de repente recibió una notificación, una cuenta llamada @miguelfernandez_96 le había comenzado a seguir y le había escrito un mensaje de decía:

<<Buenas noches, soy el miguel de hace 12 años, antes de nada, ¿de verdad he conseguido ser médico?, ¡y además mi propia consulta!>>.

A Miguel no le gusto nada el mensaje, la cuenta que le escribía era la que el usaba cuando era pequeño hasta que la cambió antes de entrar a la universidad, avergonzado de todas las fotos de esa época donde estaba gordo y con granos, no quería que sus nuevos compañeros se riesen de él como ya habían hecho en el colegio.

Dispuesto a terminar con la broma Miguel respondió:

<<No sé quién eres pero lo que estás haciendo es delito, como te pille la broma te va a salir cara>>.

El otro Miguel respondió al instante:

<<Yo solo quería que me contases como me ha ido la vida, ¿desde cuándo tengo novia? Esta buenísima>>.

Miguel Fernández sonrió creyendo entenderlo todo:

<<Nuria si esto es cosa tuya no tiene gracia, no sé de dónde has sacado la contraseña pero sabes que estas cosas no me gustan>>

Al momento el joven Miguel respondió:

<<Y dale, soy Miguel Fernández, tengo 10 años, mis padres se llaman Carlos y Montse, vivo en un pueblo cerca de Barcelona, mi tío me acaba de comprar una consola, me paso el día jugando porque no tengo amigos pero ya no me importa porque sé que en el futuro seré guapo y tendré novia y trabajo>>

Al leerlo Miguel Fernández se sorprendió, nunca le cuenta a nadie nada de esa época, incluso se ocupo de borrar todas las fotos, ¿de verdad era el Miguel de hace 12 años?, antes de poder pensar que responde recibió otro mensaje del joven.

<<Veo que tienes casi mil seguidores, vaya pasada, además tus tuits tienen muchos favoritos ¿Cuándo empezaré a cambiar? No me gusta estar gordo, no me gusta como soy ahora>>

Al leerlo Miguel sonrió:

<<Dentro de unos años te empezarán a gustar las chicas, en especial una llamada Maria, y dejarás de estar todo el día comiendo y jugando a la consola porque el papa te apuntara a un club de futbol con la gente del colegio y harás por fin amigos, lo demás vendrá solo.

En cuanto a la cuenta de Twitter, sí, tengo muchos seguidores pero amigos de verdad no más que 5, si tengo tantos favoritos es porque todas las fotos que subo son de grandes eventos, voy con traje y además con Nuria, que también ayuda>>

Esta vez la respuesta del joven tardó más de lo normal.

<< Mis padres no tienen mucho dinero, no creo que puedan pagarse el club, dicen que estudie medicina porque saco muy buenas notas y no puedo desaprovechar mi intelecto, que algún día ganaré mucho y podre hacer lo que quiera, pero lo que yo quiero es ser periodista.

Toda mi familia dice que no lo haga porque es una mala carrera y que no tendré un buen futuro, que no seré feliz, tu ahora eres medico, ¿eres feliz?>>

Que si era feliz…Miguel Fernández pensó la respuesta durante un tiempo, hace poco que se había sacado la carrera, había podido abrir su propia clínica y tenía a Nuria, que además estaba muy buena, el era feliz, ¿Y el antiguo Miguel?¿Sería feliz al saberlo?.

Entonces recordó porque quería ser periodista, el oficio le encantaba pero lo que le enamoraba era poder viajar alrededor del mundo, recordó como de pequeño odiaba a toda esa gente que pasaba toda su vida en el pueblo, lo veía como una jaula de la que solo escapaban los hombres con la suficiente fuerza para dejar esas cosas atrás y perseguir un sueño, él quería perseguir un sueño, quería viajar por todo el mundo, quería tener una novia que lo hiciese con él, y un día viajando quería encontrar su sitio, ese sitio donde decidir quedarse y formar su familia.

Era increíble, justo cuando pasaba por uno de los mejores momentos de su vida recibía este mensaje que le hacía replanteárselo todo. Respondió para que el crio no se desconectase pensando que el ya lo había hecho.

<<La verdad es que llevo mucho tiempo siendo feliz, pero no sé si para ti lo soy>>

Esta vez no hubo respuesta, recordó que eran las 11 de la noche y su padre le hacía apagar el ordenador a esa hora.

Al día siguiente se despertó antes de lo normal, fue a una agencia de viajes y compro 2 billetes para el lugar más lejano que pudo con lo (mucho) que tenia ahorrado, al salir de la tienda lo primero que hizo fue abrir Twitter y escribir al chico.

<<Miguel te tengo que contar algo que te va a encantar>>

Miguel Fernández había comprado los billetes para ese mismo día, a su novia Nuria le había ocurrido algo parecido la noche anterior y decidió sacar sus ahorros para el viaje también. Esa misma tarde cogieron un avión y mientras salían del aeropuerto de Barcelona Miguel entro al perfil de su cuenta de niño y empezó a ver todas sus fotos, era sorprendente, no podía dejar de sonreír, incluso se las enseñaba a Nuria que también se reía, tras verlas todas Miguel busco la estrellita de abajo y fue marcando con todas sus fuerzas como favorito cada una de las fotos.

Se quedo todavía un rato mirándolas hasta que la megafonía del avión le hizo despertar de su Nirvana, habían llegado, él y Nuria salieron rápidamente del avión y nadie supo nada mas de ellos.