
MIEDO
No conocía el rostro del miedo / lo intuía / sé que está / que a veces se acerca más de lo que quisiera permitirle // Te cuento: llevo en mis manos el color del musgo y olor a leña fresca de la última vez que quemamos bosques juntos / esa vez mientras avanzábamos con las antorchas encendidas / vi al miedo escondido detrás de una piedra / su mirada brillaba como brasa de carbón / como pedacito blanco del infierno / y esas pupilas ardientes describieron a detalle mi partida // Mintió / no me fui a ese país que está rodeado de arena montado en una frase terminal escrita a las cuatro de la mañana / no quemé las naves ni maldije los vientos que hincharon tus velas / que levantaron tu falda / que le regalaron al mundo en mis pupilas la maravillosa visión de tus piernas / no fui a esconderte al interior de un volcán ni destruí tu ciudad ni tus caminos en plena despedida / ni tampoco te transformaste en la distancia infranqueable de ciegos y sordos // No / mi partida tiene más color de fiesta / de una larga bienvenida que apenas comienza / huele a la botella de vino que te observo abrir en la distancia / y que compartes como compartes la casa // Y supe que este miedo es el miedo que miente porque tiene miedo / lo vi a la cara y tenía mi rostro / y cuando acabó el incendio lo abracé con la metódica parsimonia del café / y al oído le dije que estuviera tranquilo / que tú y yo nos veremos pronto //