Ser creativo en la creatividad

Un recorrido por nuestra capacidad de explorar la creación.


Lo maravilloso de la creatividad es su capacidad de ser polifacética: es todo y no es nada específico a la vez. Podemos clasificarla como una cualidad, como un proceso, como una característica inherente a ciertos productos o, sencillamente, como un objetivo. Lo más importante es pensarla como algo posible, al alcance de cualquiera que esté interesado en acceder a ella — Su calidad de democrática es, entiendo, uno de los aspectos que me apasionan.

Estoy encarando mi tesina de grado enfocándome plenamente en el proceso creativo, y las diferentes formas en que podemos comunicarla e interactuar con ella, haciendo hincapié en su relación con los avances tecnológicos y los hábitos cotidianos. La presión inicial que sentí con este proyecto en particular era pensar que para trasmitir cualquier contenido creativo, el medio debía ser sorprendente e innovador. Una vez que me relajé y dejé de pensar en las mil y un piruetas que tenía que encarar para hacer algo único y original, me relajé. Después de todo, las mejores ideas nacen cuando uno puede descontracturarse y no se genera una autoexigencia tal que lo lleve al bloqueo total — cosa que venía haciendo yo como una campeona. Con el relax, llegó el tiempo de la lectura.

Una de las cosas más sorprendentes sobre este tema es ese: cuando uno más se enriquece bibliográficamente, más se aleja del objeto de estudio. De alguna manera, la creatividad se las ingenia para ser algo más allá de lo que cualquiera puede explicar sobre ella. Es por ello que no es extraño pensar que, cuanto más leemos, menos dominio tenemos sobre la disciplina.

Me interesa recalcar esto porque en el inicio de esta suerte de metadiscurso (ser creativo en la creatividad) estaba presente esta preocupación que es parte del mito creativo: todo lo que nos remita a él debe ser algo nunca visto. Sin olvidarnos que los comunicadores somos también artistas de lo multimedial, la creatividad es eso: descentramiento mental artístico. Salir de lo convencional, para llegar a un puerto desconocido. Levanten las barreras entonces, porque para poder lograr abrazar esta etapa inspiracional en la que nos vamos a sumergir necesitamos mucho creer en nosotros mismos, dejar de lado los prejuicios y, por sobretodo, generar muchas ideas. En la misma catarata de expresión, puede haber muchos tesoros.

Nunca pierdas tu capacidad de sorprenderte. Especialmente de vos mismo.