Lovesick y aquello que llamamos amor

El amor es una enfermedad.

Sí, sé que es una sentencia que suena como un mal cliché o una frase barata de película cualquiera, pero no por eso deja de tener cierta verdad. ¿O acaso existe alguna persona que se haya librado de contraer tan pesada infección? Si es así, que sea libre de manifestarse y tire la primera piedra. ¿No? ¿Nadie? Eso sospeché.

Verán, nunca ha sido sencillo conseguir pareja. Quizá eres de esas personas que ha tenido suerte y encontró el amor de buenas a primeras sin hacer el menor intento, si es así, pues qué bueno por ti; sin embargo, para la mayoría de las personas, encontrar a esa persona que sea adecuada para uno es toda una aventura. Sólo hagan un recuento de todas las experiencias que hayan tenido hasta ahora en esa búsqueda que, a veces, parece interminable.

¿Listos? Ahora intenta responder estas preguntas: ¿cuántas veces te gustó alguien, pero tenía novi@? ¿Y cuántas te gustó alguien, pero no le gustabas? ¿O te gustaba alguien, pero no quería nada serio en ese momento? ¿Tal vez te gustaba alguien, pero nunca se dieron los tiempos para que pudieran estar juntas? ¿O acaso eres de los que creía haber encontrado alguien, la pasaste bien durante un tiempo y de repente todo se fue al traste por cualquier estúpida razón? Por lo menos a más de una pregunta respondiste con un sí.

El punto es que para la inmensa mayoría de personas de nuestra generación (a la que podría denominar como la “generación del destiempo”) es más difícil encontrar a una pareja, ya sea porque somos más selectivos (¡JA!), nuestras expectativas son muy altas (doble ¡JA!), o simplemente no es una prioridad eso de encontrar pareja (aunque sí queramos hallar a alguien muy en el fondo). Vaya, que podría escribir un libro sobre la clase de obstáculos a lo que nos enfrentamos, no sólo en el amor, sino en la vida en general (esperen, ya lo hice y pueden descargarlo aquí: amzn.to/2auohg3, fin del comercial), pero no nos damos cuenta que muchas veces el problema es más simple y se limita a una persona: nosotros mismos.

¿Cuántas veces no hemos pensado en que pudimos hacer algo diferente? ¿En comportarnos de manera distinta? ¿En decir algo que no nos atrevimos? ¿En tener un poco de valor y arriesgarnos a enfrentar eso a lo que le tememos? Muchas veces esos obstáculos provienen de nosotros y la mala costumbre que tenemos de evadir las cosas. En conclusión: sí, el amor es una enfermedad que todos hemos padecido, muchas veces provocada por nosotros mismos.

Toda esta idea se vio también reforzada con un texto que leí en Tumblr sobre las formas en las que tenemos de aceptar que todo, irremediablemente, llega a su final, incluido el amor por supuesto. Recuerdo una frase de ese artículo que se me quedó muy grabada y que a la vez es tomada de una película de Spike Jonze: “Eres lo que amas, no lo que te ama”. Y sí.

Si quieren leer el texto completo del que hago referencia lo pueden encontrar en este enlace: http://goo.gl/tcvIoE

Todo esto viene a colación porque hace unos días comencé a ver Lovesick, una serie británica que Netflix subió a la plataforma de Latinoamérica hace poco (la emisión es del 2014), y que se convirtió en la mejor decisión que he tomado en, por lo menos, la última semana. ¿Por qué? Muy sencillo, Lovesick habla del amor (parece bastante obvio, ya sé), pero lo hace de una forma diferente, mostrándonos lo difícil que puede ser tener y, sobre todo, mantener una relación de pareja en estos tiempos; de la búsqueda de ese complemento al que todos aspiramos y el camino lleno de frustraciones, decepciones, enojos e ilusiones que supone enamorarse. ¿Cursi? Probablemente sí, pero no crean que lo que verán es algo atascado de romanticismo y situaciones que hemos visto mil y un veces, no.

La premisa es muy sencilla: nuestro protagonista, Dylan, se acaba de enterar que padece clamidia (cuídense chavos), por lo que deberá contactar a todas sus parejas sexuales de los últimos cinco años para advertirles sobre la posibilidad de que hayan contraído la infección. ¿Cómo demonios haces para avisarles a todas tus ex parejas que repentinamente tienes una enfermedad sexual y que cabe la posibilidad de que las hayas contagiado? Absolutamente nada bueno puede salir de eso, ¿no?

La historia está narrada a través de flashbacks que nos muestran cómo ha sido la vida amorosa de Dylan a lo largo de los años. La única constante que vemos son sus mejores amigos: Luke, una especie de mujeriego/todas mías que da los consejos que todo conquistador daría a su amigo al que siempre le cuesta más relacionarse con las mujeres (todos tenemos uno), además es quien aporta el clásico humor negro de los británicos; por otro lado tenemos a Evie, la amiga comprensiva, buena onda que muchas veces funciona como la voz de la razón en nuestro protagonista y que resulta un gran contrapeso para la “mala influencia” que aporta Luke.

Sé que todos estos ingredientes les suenan conocidos, pero la trama funciona por una sencilla razón: es brutalmente honesta. No trata de ser un mensaje pretencioso cursi o anticuado sobre de lo que se trata el amor y de lo que tenemos que lidiar para conseguir una pareja; no, Lovesick es un reflejo de aquellas experiencias por las que todos hemos pasado o que quisiéramos tener en algún momento; los protagonistas están llenos de dudas, confusiones, temores, inseguridades, arrepentimientos, traumas, ilusiones y esperanzas. Sí, todo eso que llegamos a sentir en algún momento por otra persona, se percibe cuando estás viendo cualquier capítulo de la serie.

Lovesick se ha convertido en mi comedia favorita del año y miren que en este 2016 Netflix nos ha dado otras joyas como Love o Master of None, pero esta serie británica es diferente en todos los sentidos. Quizá porque me habló de una forma más directa o con situaciones mucho más conocidas para mí, pero eso no le quita el mérito de ser una historia diferente para un género en el que parece que la innovación se ha terminado.

Además, un gran plus de la serie es que para los amantes de la música (sobre todo del género indie que está muy de moda) el soundtrack les parecerá interesantísimo, pues contempla a bandas como The Horrors, Hot Chip, Atl-j, Metronomy, Foals, Londron Grammar, Chvrches, Jungle, Florence + The Machine, Kasabian, Temples, Tame Impala, entre otros. El buen gusto de los británicos queda también evidenciado por la forma de musicalizar la historia.

Aquí pueden escuchar la playlist con las rolas que se incluyen: https://open.spotify.com/user/caliluvsart/playlist/51cTa9Tx63fieVfaYxkD8S

Por el tiempo que le van a invertir ni se preocupen, la única temporada consta de seis capítulos y cada uno no dura más de 25 minutos, así que en menos de tres horas ya pudieron ver toda la serie. Créanme, no se van a arrepentir de haberlo hecho. Netflix ha anunciado que este año, en noviembre, llegará la segunda temporada. No podíamos esperar menos de nuestro distribuidor de contenidos favorito.

Así que mientras muchos seguimos en la búsqueda, consciente o inconsciente, de aquello que llamamos amor, nos podemos conformar con historias como Lovesick que se encargan de recordarnos que el camino nunca será sencillo, pero la recompensa puede valer la pena. El chiste es arriesgarse.

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