Sobre lo que significa ser fan (muy cabrón) de algo…

Para quien me conoce un poco, aunque sea sólo a través de las redes sociales, sabe que tengo un claro fanatismo por Pearl Jam, una de las bandas representativas del grunge. Muchos de mis conocidos, e incluso de mis amigos, me han cuestionado por qué soy tan fan de aquella agrupación. Créanme cuando les digo que esa es una de las preguntas más difíciles de contestar.

Verán, cuando uno es fan de algo, y cuando digo fan implica que no sólo es un simple gusto, sino que eso que tanto te gusta (que puede ser una banda, un cantante, un autor, un libro, una película, etc.) se haya significado algo más que una simple canción que disfrutaste o unas páginas que te agradaron leer o unas imágenes que te llamaron la atención.

No, ser fan, un verdadero fan, en mi caso de Pearl Jam, significa llevar al límite una pasión, aquello que ha sido muy representativo en tu vida. Es un hecho que no todo mundo entiende lo que esto significa. Cuántas veces no hemos escuchado (los que somos así, claro) un: ‘¿tanto alboroto por una banda?’ ‘¿Por qué te gusta tanto ese autor si no es tan bueno?’ ‘No entiendo tu pasión por tal o cual cosa’. Y nunca lo van a entender. ¿Por qué? Porque simplemente hay cosas que a uno lo van marcando en su vida que los demás nunca serán capaces de entender.

Es obvio que para mí, lo que ha representado Pearl Jam en ciertos pasajes de mi vida, para muchos otros no representan nada. Por eso es tan especial la relación que una persona llega a tener con aquello que más lo apasiona. Y una de esas cosas que más me apasiona, entre algunas otras, es Pearl Jam. Así de simple y así de sencillo.

¡Pearl Jam!

Por eso digo que una de las preguntas más complicada que me han hecho ha sido esa: ¿por qué te gusta tanto Pearl Jam? Y casi nunca encuentro palabras para expresarlo, pues la visión que yo tengo de la banda es muy subjetiva, algo que otra persona que no los conoce, no lo entenderá y le costará trabajo ponerse en mi posición. Puedo responder de forma clara y sincera, pero lo más seguro es que para esa otra persona no sea relevante.

Dicho lo anterior, debo de reconocer que hubo una etapa en la que yo no solía entender las pasiones de otras personas, juzgaba y caía en el superficial error de no entender lo valioso que puede significar algo para una persona; si aquello de lo que me hablaban no era lo suficientemente “bueno” para mí, lo desacreditaba. Grave error de mi parte.

Sin embargo, ahora creo tener la suficiente capacidad mental como para entender la pasión de una persona por algo. El otro día estaba con unos amigos y, por alguna razón, salió el tema de los Otakus (fans del anime y todo aquello que representa la cultura japonesa) y ellos no entendían el por qué a muchos chavos les gustaba tanto eso. Digo, no soy seguidor de esa cultura, pero comenté que a pesar de no compartir el gusto con esa gente, comprendía su fanatismo, pues explicaba que no podemos saber qué se ha significado para ellos ser un otaku y probablemente nunca lo entenderemos porque por algo es un gusto personal para muchas personas. Como dije: que no comparta la afición, no quiere decir que no entienda su pasión.

Creo que la clave está ahí: si eres fan de algo (cualquier cosa) es que eso ha significado algo muy cabrón para ti. Por ejemplo, para mí, las canciones de Pearl Jam me han acompañado en momentos clave de mi vida y, a pesar de no ser contemporáneo de la banda, siempre hay una rola de ellos para cada estado de ánimo que tengo. Simplemente, Pearl Jam ha marcado mi vida y esa huella será imborrable con el paso del tiempo.

Pues ahí está, creo que por fin di mi respuesta cursi y emotiva del por qué me gusta tanto esa banda. Algunos lo comprenderán, otros no. Quiero cerrar este breve texto con una frase de Ayn Rand (autora de la que soy mega fan), y que explica a la perfección que lo una persona debe de buscar a la hora de ser un aficionado muy cabrón de algo: “No quiero apropiarme de la grandeza de los demás, quiero verla y apreciarla e inspirarme a buscar la propia”.