¿Es ideológico?

Una y otra vez se discute en las redes sociales si el actuar de algún sector o agrupación política es ideológico, y hace falta estar ciego para no verlo, o ser ignorante de los principios más elementales que definen a las principales tendencias ideológicas, así que para hacerlo fácil de comprender, acá algunas observaciones.

Si usted cree en la libertad y en la responsabilidad individual, en la libertad de expresión, en un estado de derecho y en el debido proceso para evitar las cacerías de brujas, en el libre y voluntario intercambio de bienes y servicios, en el derecho a la propiedad privada y en un estado reducido que tenga como principal función el arbitraje entre los individuos, si usted cree en el respeto y tolerancia a los demás siempre y cuando sea una tolerancia respeto mutuo, si usted cree en igualdad de oportunidad más no de resultados, si usted reconoce que cada persona tiene aptitudes y capacidades diferentes, usted es de derecha.

Si usted cree en que los intereses del colectivo va sobre el individuo, en segregar y discriminar a los grupos por su color de piel, raza, religión, credo, sexo, género e identidad sexual asignándole leyes y valores diferentes a cada uno, si considera que algo le ofende y por ende debe considerarse discurso de odio y ser censurado, si usted es dogmático y no pragmático, o que ya todo está escrito en piedra, si usted cree que debe haber “justicia social”, si usted cree en fuerte regulación a toda actividad económica, política y social, si usted cree en un estado benefactor que debe proveer de todo tipo de productos y servicios al colectivo segregando y valorando a cada grupo según arbitrarios métodos de calificación (regularmente basándose en una competencia de victimización), usted es de izquierda.

Hasta hace no mucho yo creía que era progresista, puesto que reconozco que los excesos del mercantilismo han sido nefastos para algunos sectores, pero la solución categóricamente NO está en ideas “progresitas”, sociales y de izquierda, sus “soluciones” distan de resolver el problema puesto que se niegan rotundamente a analizar objetivamente los problemas, su “soluciones” son dogmáticas, ortodoxas y obsoletas, hablan de una “reforma agraria” como que siguiéramos en los 1800’s, para más países como la India recibieron de brazos abiertos la tecnología y nos guste o no, aún con sus bemoles, nos llevan años de ventaja.

Aquí en Guatemala tenemos a grupos de izquierda que siguen enfrascados en la conquista de hace 500 años, en que si se es criollo, ladino o indígena, en que si uno debe “indemnizar” al otro, en que debe haber una “justicia social”, en que deben haber “leyes” diferentes para cada uno, mientras tanto, Japón, luego de haber recibido dos bombas nucleares hace 73 años, se convirtieron en potencia mundial.

Aquí los sectores de izquierda que han ido cooptando todas las instituciones, especialmente el sector “justicia”, siguen manteniendo abiertas las heridas del pasado, un pasado que han distorsionado en cada uno de los textos que comparten, porque hay que recordar que, en nombre de su “justicia social”, dinamitaron puentes, autos, hoteles, casas, torres eléctricas y demás, mataron a gente inocente, extorsionaron a trabajadores del campo, etc. Y su meta real no era una justicia social, era tomar el poder e instaurar un régimen socialista, hoy más que nunca la historia de Cuba y Venezuela nos muestran el fracaso de las ideas comunistas y socialistas, como que si la caída de la Unión Soviética no hubiera sido suficiente.

Y en la batalla de las ideas, han confundido mi participación como una inspirada por doctrinas ideológicas, como que si yo fuera de esos gusanitos de biblioteca que memorizó a Ayn Rand para ponerme a discutir interpretaciones propias con alguien que sólo ha leído a Marx, esto no puede estar más apartado de la realidad, yo vengo de un mundo práctico, uno donde los dogmas siempre fracasan, donde no importa qué tecnología se use, lo que importa es que salga bien y a tiempo, mi escuela ha sido el mundo de la informática y la forma de lograr sustento del mismo.

Es por ello que cuando alguien viene y me propone como solución una “reforma agraria” no puedo más que reír, por cada dollar que genera Starbucks menos del 1% termina en las manos de los que proveen la materia prima ¿En serio es a ese mercado el que le apuestan? ¿De verdad creen que se darían las tierras sin uso? ¿Quién va a sembrar en una ladera que a la primera lluvia se lavaría? Obviamente se darían las buenas tierras, lo que haría que quienes tienen el capital, tomen ese capital y se retiren del país, dejando sólo al estrato medio viendo de resolver, ¿Acaso todos en el país somos agrónomos? ¿Y qué pasaría al momento de aprobar semejante tontera? Nos cerraríamos la puerta a comerciar con otros países, porque ¿Quién invertiría en un país donde no se sabe si van a respetar la propiedad privada? Sería como prestarle dinero a una persona adicta a apostar.

Es por lo mismo que cuando me hablan de “justicia social” que no puedo comprender cómo irán a definir puntual y objetivamente quiénes están contemplados dentro de esa justicia ¿Harán pruebas de ADN? ¿Van a generar estudios de pureza de sangre y dar títulos de cada árbol genealógico? ¿Van a colocarle una estrella en el pecho a ciertos grupos para identificarlos?

Y mientras que pasamos literalmente décadas divididos por ideas progresistas de izquierda, porque aquel es ladino, aquel es indígena, aquel otro es canchito, aquel es burgués y el otro está siendo oprimido, aquel es “revolucionario”, aquel otro es “un chafarote genocida”, aquel es un hombre blanco privilegiado producto del heteropatriarcado capitalista falocentrista y aquella es una inmaculada mujer luchona oprimida por la sociedad, mientras que siguen pelenado por una “justicia” que de ciega no tiene nada, porque bien que sólo castiga a un bando y sin evidencia… otras países se enfocan en crear infraestructura, en producir eficientemente, en ponerse al día con la tecnología, a comerciar con todo el mundo.

Y son justamente los grupos de izquierda que los quieren pobres, tontos e ignorantes, han llamado “intelectuales” a aquellos que se memorizaron los sesgados textos que redactaron para desinformarlos, ahí van a darles premios y reconocimientos a su ignorancia del mundo real, cualquier “afición” y “oficio” que promueven es bueno para ellos siempre y cuando no sea económicamente rentable, a demandar al estado por un mil cosas con tal de que no pueda operar y crear progreso, a obstaculizar todo aquello que nos haga independientes, porque así como las farmacéuticas no hacen dinero de vender curas sino de vender tratamientos ¿Qué sería de un grupo de activistas si resuelven los problemas que supuestamente abordan? ¿Qué sería de un grupo de feministas si realmente logran la igualdad? Ah, pasan a pelear por la equidad, que por qué los hombres se sientan de piernas abiertas, que por qué ellos sí pueden decir palabrotas… como que si alguien se los prohibiera. Buscan molinos de viento para seguir justificando su existencia o crean crísis para seguir justificando su existencia, y es ahí donde queda evidente que la situación actual del país es una guerra ideológica.

Es indiscutible que la agenda LGBTI+ fue secuestrada y politizada por grupos de izquierda, así como lo fue el feminismo que pasó a convertirse en feminismo de tercera ola, porque lo que busca la izquierda NO es resolver los problemas, es amplificarlos, es justificar su existencia buscando inconformes por cualquier motivo, es aglutinar a un grupo de tontos útiles para apalancar su agenda, y ahí teníamos una bandera LGBTI+ en el Ministerio Público buscando apelar a la emotividad y simpatía de estos grupos… pero… ¿Se han puesto a pensar que el péndulo del poder eventualmente se va al otro lado? Al permitir ese tipo de situaciones dan puerta abierta a que luego tengamos la bandera del siguiente grupo ¿Les gustaría ver una bandera de alguna religión? ¿O una bandera de un colectivo ajeno a la labor del MP?

La CICIG de Iván Velásquez presionó con todas sus fuerzas reformas que incluían el “derecho inclusivo”, algo que tiene tintes ideológicos de izquierda por todos lados, la reforma que promovía la creación de otro ente judicial totalmente arbitrario y que daba puerta abierta a ser administrado por ONGs como la Fundación Myrna Mack también tenía a todas luces un tinte ideológico de izquierda. Observar cómo la entonces secretaria del Ministerio Público Mayra Véliz era ovacionada por CODECA y observar ahora a Thelma Aldana con la URNG es evidentemente muestra de sus tendencias ideológicas… y es ahí donde de verdad me pregunto ¿Aún dudan que era ideológica la cosa? ¿Aún dudan de que la justicia se fue parcial e ideologizada?

Ahora bien, concuerdo con la observación que varios han hecho, tanto la izquierda como la derecha tienen su porción de corrupción e impunidad, sin embargo, sé distinguir un factor importante que las hace diferentes, porque si buen en un gobierno de derecha o de izquierda la nefasta corrupción trae consecuencias al estado, la izquierda no sólo se conforma con ello, sino que busca perpetuarse en el poder, para muestra, Cuba, Venezuela y Ecuador, es ahí donde cabe preguntar… ¿En qué régimen puede florecer un movimiento de oposición a la política tradicional? ¿En uno de izquierda o en uno de derecha? Se lo dejo para que lo analice.