Cuenta regresiva

Photo by William Bossen on Unsplash

Hay tiempo para correr, pero ya no hay carrera útil. El sentido común no te salva y la motivación solo te ahoga.

Vivir cada día como si fuera el último es darle valor a la excentricidad y no al día. Es querer atrapar un momento por tenerle miedo a todo lo que somos. Un día vale sin contar si está al principio o al final.

Llegado el momento habrá más sueños y menos realidad. Si eres cobarde querrás empezar a valorar cada respiro, pero nada sobra y nada falta.

Ya no te abandones. El miedo tiene las horas contadas y las dudas son inservibles.

Si solo quedan 5 segundos en el reloj no te aceleres, si ya no hay monedas en el pantalón no te frustres. El dinero nunca curará tus sentimientos y los últimos segundos pueden irse en besos.

Si ya no hay más flores en el jardín no te preocupes, si la oscuridad abunda no te espantes. En otro lado las flores seguirán creciendo, y la oscuridad se recorre para encontrar luz.

Estoy a media calle. No habrá una última llamada ni un último deseo. No hay razón para tanto miedo. Lo más difícil no es morir sino lo que pasa antes: La vida.

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