Ramas de otoño

Eran las 4 de la mañana cuando tu aroma empezó a disiparse. Era tarde cuando tu existencia se desvaneció. El último contacto con tu ser se esfumaba.

Eres culpable de hacerme contar las horas y sentir los años. Sentir que el espacio es demasiado extenso.

Siendo honestos, poco ha cambiado. La gente sigue muriendo y el mundo sigue avanzando. Si escuchas esto, algo me molesta. Te fuiste teniéndome en tu presente, y yo ahora te tengo como mi pasado. No lo considero justo.

No sé si fue el hecho de intentar saber cuánto tiempo ha pasado, o si más bien, fue toparme con aquel último lugar que vimos juntos. Pero entiendo que han pasado años desde que te fuiste.

Hoy iré a ver a la familia y mañana empiezo con un nuevo trabajo. Disculpa si no puedo dar muchos detalles, pero todo se resume a que ha pasado mucho sin ti.

Desearía oír tu risa resonar fuera de mi cabeza una vez más. Sentir la fuerza de un abrazo tuyo antes de tener que levantarme a acomodar todo.

No me lo tomes a mal, no voy a olvidarte cuando me levante. Pero ahora que siento el tiempo, ya no puedo quedarme a contemplar tu recuerdo.

No te voy decir que estoy obligado a hacer lo que estoy por hacer. Pero, con un poco de suerte, tendré algo nuevo que contarte si nos volvemos a ver.

Lo que más deseo es que estés bien donde sea que te encuentres. No creo en lo sobrenatural, pero de corazón, espero verte en otra vida.