Hace 10 años

Hace 10 años no podía recordar cómo había sido todo hace 10 años, para recordar qué recordaría hace 10 años, 10 años atrás tendría que recordar cómo era tener 8 años, es recordar hace 20 años hoy que tengo 28.

Todos los 27 de febrero escribo, le escribo a la que viene y le pido que no arruine las cosas, es curioso, lo hago desde que tengo 17 años y le escribí a mi yo de 18. Hoy tengo 28 y me toca escribirle a mi yo de 29. Pero eso no lo voy a hacer hoy.

Hoy hace 10 años faltaban 15 días para dos acontecimientos importantes en mi vida, el primero entrar a la universidad, a la Universidad de Costa Rica; el segundo cumplir 19 años, el exacto mismo día que entraba a la ‘U’, el 28 de febrero. Mi número favorito si se nos permite poseer uno.

Lo que hermana el hoy hace diez años es el múltiplo, 8 , 18, 28, todos tienen 8 al final, aprendí a leer a los 8 años oficialmente, a los 18 aprendí a leer de distinta forma, la que empezaron a modificar mis profesores universitarios y a los 28 la vida me hizo una vez más cambiar mi forma de leer, siempre conservando en esencia lo que es leer para Rosaura a los 8, 18, y 28.

Hace 10 años cuando le cambiaba las cuerdas a mi guitarra sentía que me las cambiaba a mí también, era como sonar diferente, tener una resonancia más amplia, tengo la particularidad de que cuando me gusta algo lo quiero volver muy mío, hasta el punto de recordarlo vivirlo, sentirlo. Quizás por eso era así con la guitarra, sonaba maravillosa con sus cuerdas nuevas y yo quería sonar igual que ella, que Fiona (mi guitarra).

Con las películas era lo mismo pueden ser escenas puede ser lo escrito en su guion, como las letras de las frases que me gustan dentro de los libros que más amo. Ahí en todo lo anterior me gusta encontrarle sentido a todo, son pequeñas exposiciones de que puede sentirse magia en el mundo.

Mason le pregunta en una parte de Boyhood a su padre si de verdad existen las criaturas mágicas o algún tipo de magia en el mundo, una vez más me doy cuenta de que precisamente es en eso en lo que deseo creer, a los 8, a los 18 y a los 28.

Hace 10 años probablemente entré a esa nueva etapa en busca de alguien con quien compartir esa magia, 8 años después me topé con ese alguien, sin embargo me rodeó esos 8 años, y vuelvo al dígito 8.

El 8 es un colocho infinito.

Tren a Nueva York, 1995
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