Equipo Foxtrot: Diario de a bordo número 1

Traemos los bolsillos llenos de material, información, ganas e ideas. Desconocemos lo que nos vamos a encontrar y cómo va a ser la respuesta de los niños ante nuestra propuesta.

De acuerdo, ¡comencemos a jugar! Ese es nuestro objetivo: hacer que los momentos que tengamos en nuestras manos para compartir en Softex, se conviertan en tiempo lúdico, tiempo en el que el tiempo, pase más deprisa; tiempo de disfrute, tiempo sin horas. Llega a nuestros oídos una musiquilla conocida…no puede ser, ¡Es la Macarena !Un jóven refugiado, que con un altavoz, va recorriendo el campo dinamizando todo a su paso. El campo de refugiados cambia de color. El gris de las tiendas, basuras y piedras va modificándose por el color de las camisetas que los niños llevan, que poco a poco van saliendo de sus tiendas con caritas de asombro, alegría e inquietud.Pues todos a bailar. Aprovechamos la popularidad de la canción como medio de convocatoria hacia el espacio de juego, una tarima de madera con un tejado, el cual nos protege del intenso sol.

Primer día: Sesiones preparadas, juegos estudiados y normas bien aprendidas. Para cuando me doy cuenta, el caos reina en todo el espacio de juego; Cris, Alejandro y yo, nos miramos absortos. La energía de los chavales nos desborda, las ganas de conocerte, de ser protagonistas, de que sean tu preferido, hacen que los objetivos iniciales del juego, queden lejos de los pautados.Las riñas, discusiones, tirones de pelo y lanzamientos de piedras son ahora lo que ocupa nuestra atención.

Segundo día:Objetivo, implicar a un mediador, a poder ser adolescente, conocedor de la lengua y con ganas de colaborar. ¡Lo tenemos! De vuelta al juego. Aprendemos de la experiencia de ayer. Hoy, centraremos nuestra atención en juegos físicos, cuyas premisas sean fáciles y escasas. Probamos con alguno de los juegos del día anterior. !Los resultados nos sorprenden gratamente! Ya se saben las reglas, jugamos, reímos y vamos entendiéndonos. Fuera de la tarima, madres y jóvenes nos observan mostrando alegría y compartiendo sonrisas. Comienza la hora del rezo, la mezquita se encuentra al lado de dónde estamos, por lo que decidimos movernos a otro espacio para continuar. Espacio nuevo, de nuevo el caos.

Tercer día:Para hoy contamos con dos chavales voluntarios, Raghed y Zacarías. La Macarena vuelve a sonar por todo el campo y de nuevo triunfa; decenas de niños se van uniendo al grupo. La alegría se va contagiando. Llegamos al espacio de juego, el número de niños es tres veces más que los días anteriores. Podría atreverme a decir que contamos con más de 40 niños y niñas de entre 2 y 16 años. Entre ellos, tres con necesidades especiales: Síndrome de Down, silla de ruedas y deficit visual.¡Me alegro tanto de que se hayan venido a jugar con nosotros! Pasado el rato entre canciones, bailes, juegos y risas; una gran nube de humo negro nos sorprende. Alguien ha decidido prenderle fuego a los vagones de un tren abandonado que rodea el campo. ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? ¿Cuáles fueron sus motivos? ¿Qué quería lograr con ello? Razón, vete. No me conciences. No quiero saber cuáles fueron los motivos, qué sentimientos le llevaron a hacerlo.No quiero saber de dónde vinieron estas personas, cómo llegaron hasta aquí o cómo se hicieron esas cicatrices. Prefiero quedarme con esas sonrisas que presentan unos dientitios la mayoría agujereados. Prefiero quedarme con el brillo de los ojos que nos observan desde las Haimas esperando escuchar el “Let`s go! come on to play with us!!. Prefiero quedarme con esas manitas que se agrarran a cada dedo de mis manos con el objetivo de compartir un momento diferente a cada uno de los días que pasan aquí. De alguna manera, darme la bienvenida a su vida y a su gran “casa” . Hogar que dista de forma atroz al que dejaron meses atrás antes de que todo estallara.

Jéssica.

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