Equipo Golf: Diario de a bordo número 7.

Hoy ha sido un día largo. Por la mañana ha tocado Kalahori . Es un campo bien organizado dentro de sus limitaciones. A él, acuden voluntarios de varias organizaciones. Conversamos con una italiana que junto con otras compañeras, una de ellas española, desarrollan “nurture project” un programa destinado a madres, promoviendo la lactancia y cuidados del bebé. Conocemos a Nikolea, una activa griega que colabora con nosotras en los juegos; saltamos a la comba, juegos de cartas, juegos con pelota… Ella, es profesora de griego en la pequeña escuela del campo y nos invita a ver una de sus sesiones. El aula es modesta pero colorida y vemos a los niños entregados a la clase. Después de unos minutos salimos y volvemos al campo del juego. La coordinadora del campo nos facilita un balón de baloncesto y ahora es Alba la que se encarga de jugar y enseñar algunas técnicas de dicho deporte.

Pasadas las 17:00 salimos del campo y recorremos 50 kilometros más, para llegar hasta un campo nuevo para Rowing, Nea Kavala. El paisaje nos pone los pelos de punta. En un antiguo aeropuerto militar se distribuyen 350 tiendas que acogen alrededor de unas 1200 personas, de las cuales, el 40% son niños. Hoy el día ha estado nublado y ventoso lo que ha hecho que las haimas se encontraran en un constante e imparable movimiento. Pienso en qué harán las familias dentro además de esperar una oportunidad que no llega. Mientras los compañeros del equipo sanitario se preparan, nosotras visitamos el campo y nos topamos con un grupo de animadores disfrazados de payasos que arrastran a decenas de niños por las tiendas. Tanto jóvenes como adultos son poseídos a su paso por la magia que desprenden los payasos y se unen al pasacalles que acaba en una cómica dramatización. Las risas inundan el lugar. Después, visitamos la escuela y dos voluntarios españoles nos la enseñan. Las aulas están bien preparadas pero nos comentan que los profesores (refugiados del campo) no son muy constantes (hoy han faltado 3 de 4).

Anochece. Los niños desaparecen del lugar así que acompañamos a las mujeres mientras esperan para recibir la atención ginecológica. Muchas no se han hecho una ecografía desde que se quedaron embarazadas y nuestra visita produce en ellas mucha alegría.

Son las 23:30 y llegamos a casa cansados pero con ganas de más.

Sheila