Equipo Juliet: Diario de a bordo. Número 2.

Con sus camisetas blancas y su dorsal azul formando un equipo y gritando “Siria”, en medio de una calle de Tesalónica abarrotada de gente se preparaban para correr el sábado por la noche. Por unas horas estos jóvenes sirios han podido recobrar su libertad, salir del campo y olvidar su status de refugiado.

Bien es cierto que en los campos los refugiados tienen sus necesidades físicas básicas cubiertas: una tienda por hogar, comida pre-cocinada, protección y seguridad. Pero, qué hay de su futuro?. Su vida está en stand by: sin poder estudiar ni trabajar. La desesperanza y la impotencia alumbran sus vidas.

Por suerte corrían acompañados de muchas personas que, como en los campos de refugiados, intentamos hacerles un poco mejor, más fácil y alegre la vida. Intentamos que no se sientan solos, que sepan que nos importan, que no les dejaremos. Entre todos aquí y en nuestras casas, debemos seguir reivindicando que se se acabe la guerra para que puedan volver a su país, que es lo que quieren la mayoría de ellos. Pero ahora hay que agilizar los trámites para acogerles en nuestros países para que puedan rehacer de la mejor manera posible su vida.

Dolors

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