Equipo Juliet: Diario de a bordo. Número 3.

8 meses después de mi primera vez colaborando en esta “crisis de los refugiados”, aquí estoy; me encuentro con viejos conocidos y también reconozco caras nuevas. Veo las mismas naves industriales que les sirven de “refugio”, solo que ahora estan mas destruidas y con goteras. Veo a las mismas embarazadas que estaban en julio, a 40 grados de calor bajo el sol, ahora mojadas y con frío. Sonríen al reencontrarme, y yo intento disfrazar la pena que me da el volverlas a ver en el mismo sitio y en peores condiciones, con otra sonrisa. El olor es mas fuerte. Es un olor que no se describir: encierro, suciedad, dejadez, humedad, abandono; todo eso junto forman un olor que solo he sentido aquí, y lo tengo grabado; “hueles a campo” decimos al acabar el día…

Aquí están, aquí siguen y todo sigue igual. Ya no sale en la tele, ya no se habla de ello, incluso a mi me cuesta decir algo nuevo; algo que no se haya dicho ya en estos diarios. Aquí sigue Mohammed, con la misma sonrisa de siempre, con las mismas ganas, con la misma paciencia y con la misma pena. Día tras día, todo sigue igual. Cada día se parece al anterior: gris, triste, desesperanzado. No hay nada nuevo que contar, todo sigue siendo una mierda.

Victoria