Equipo Tango: diario de a bordo número 3.

A medida que pasamos más tiempo con las mujeres que atendemos, más visibles son los elementos que tenemos en común que aquellos que nos pueden distanciar.

El otro día, estábamos en la consulta de Softex y empezamos a atender a las mujeres casi en grupo como si se tratara de una reunión cualquiera, -en esa ocasión eran papables las relaciones que había entre ellas: amigas, compañeras, vecinas, vínculos familiares. Cada una de ellas se caracterizaba por alguna peculiaridad como miradas de recelo, muecas de vergüenza, mujeres que se sonrojan – pero después se abrían ante el ambiente cordial- y, sobretodo, muchas risas. Especialmente cuando Mohammed -nuestro traductor- debía informarlas incluso cuando a él mismo le daba vergüenza hacerlo. Siempre se le escapa una risa cómplice cuando nuestro equipo se comunica con el lenguaje universal de signos para averiguar qué molestias tienen las mujeres.

Una vez más, se hacen palpables las reacciones humanas y todas aquellas cosas que nos hacen sentir más próximos. Incluso cuando las circunstancias nos han hecho llegar a conocernos unos a otros en un país diferente al nuestro y en unas condiciones que nunca nos habríamos imaginado.

Pero aquí estamos, compartiendo estos espacios, intentándolo hacer lo mejor que podemos, ofreciendo un poco de ayuda donde quiera que puedan necesitarnos y un ameno descanso y tranquilidad entre tanta dura realidad.

Kevin