“Tú eres el arquitecto de tu propio destino”
Muchas veces nos preguntamos si el destino ya está definido para cada ser humano, o si somos nosotros quienes nos encargamos de diseñarlo. Por un lado, creo que cada persona está condenada a un destino muy claro, inevitable, y sobre todo, irrenunciable, pero por el otro lado, sé que Dios nos da esa enorme libertad de decidir cuál es el rumbo que queremos darle a nuestras vidas.
Hoy en día, me doy cuenta que sin duda alguna, somos nosotros quienes nos encargamos de diseñar nuestro destino, darle forma, ponerle color y sacarle brillo.
¿Cuánto tiempo pasamos pensando y pensando que es lo que queremos en nuestra vida? ¿Cuántas veces tenemos claro que es lo que queremos hacer en los próximos cinco años? ¿Realmente lo que estamos haciendo hoy nos va a dar los resultados que queremos ver mañana?
Cada día en nuestras vida se nos presentan dos caminos, uno que es corto, fácil de tomar, claro y sin muchas dificultades, y el otro, que es un poco más complicado, tiene obstáculos, límites, y al principio suele ser más oscuro e incluso difícil de tomar.
Cuando llegamos a nuestro lugar de destino nos damos cuenta que al terminar el camino fácil, no hay mucho, sólo más de lo mismo, conformismo, rutina y mucho confort, sin embargo al concluir por el camino largo encontramos un brillo al final, satisfacción, agradecimiento, madurez y sobretodo un gran aprendizaje. Es ahí donde te das cuenta que no es tan difícil romper tus miedos, cruzar limites, brincar obstáculos y llegar a la meta que te planteaste.
A final de cuentas tu diseñas el camino que deseas tomar.