FELIZ

Ésta es la historia de la persona que todos ustedes pueden ser.

Diariamente despertaba temprano y comía una manzana, después se ponía su atuendo deportivo con calzado especial y corría cinco kilómetros, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Así lograba ver los amaneceres más espectaculares y mantener un cuerpo esbelto… atractivo.

Regresaba a su departamento amueblado de acuerdo a una antigua doctrina oriental y encendía su televisor para escuchar las noticias mientras tomaba una ducha, le era importante estar al tanto de el acontecer mundial; especialmente las epidemias, ataques terroristas, homicidios, escándalos políticos y divorcios de las celebridades.

Cuidaba su vestimenta y planchaba sus trajes de diseñador antes de ponérselos, entendía que una buena imagen es importante para alcanzar el éxito y por eso ajustaba su estilo a la temporada.

Salía de su hogar y se dirigía al trabajo, donde siempre entregaba reportes de productividad y cifras concretas de impacto. Disfrutaba de platicar con sus colaboradores sobre el estado de sus familias y particularmente el escuchar chuscas anécdotas sobre acontecimientos en sus gimnasios. Sabía que inspiraba respeto y cariño, además, su sonrisa era contagiosa y brillante, pues había adquirido un plan mensual por sólo 30% de su sueldo para mantenerla blanca y perfecta, ni un diente fuera de lugar.

Cada semana iba al supermercado que ofrecía la mercancía de mejor calidad, llevaba una lista específica y no se preocupaba por buscar ofertas o adquirir productos necesarios en grandes cantidades, sólo para cubrir el tiempo hasta su próxima visita.

Atendía sus perfiles en todas las redes sociales, actualizaba su información, documentaba sus viajes y ocasiones sociales con fotografías de buen gusto y las compartía con sus numerosas amistades, además de felicitar a todos durante su cumpleaños, para dejarles saber que siempre estaban presentes en sus rezos.

Debatía de forma respetuosa con quienes expresaban opiniones distintas, pero nunca llegaba al conflicto, a pesar de estar en total desacuerdo, porque estar bien con alguien era mejor; en caso de llegarle a necesitar más adelante.

Sus padres tenían una pared dedicada a sus reconocimientos y trofeos, así como fotografías tomadas durante sus vacaciones anuales a otros países, donde visitaban los puntos más importantes y se maravillaban con las particularidades de los nativos.

Saludaba a sus vecinos y mostraba preocupación por su bienestar cuando algo desafortunado acontecía. También se tomaba el tiempo durante las noches para agradecer a su deidad el no sufrir como ellos u otras almas desafortunadas del tercer mundo.

Renovaba sus dispositivos móviles año con año para mejorar su conectividad con el mundo, investigaba al respecto de cómo aprovechar las mejores oportunidades de inversión y mantenía un buen historial crediticio.

Tuvo una etapa donde comenzó a cuestionarse el propósito de la vida y casi interrumpe su ejercicio diario, pero lo platicó con sus superiores quienes le apoyaron en todo momento y le guiaron hacia un especialista en la salud mental, quien afortunadamente le atendía después del horario laboral. Logró añadir el costo de las consultas a su plan dental y sólo agregó un 15% extra.

Así, encajó en su rutina el consumo de cuatro pastillas distintas, dos en la mañana y dos antes de dormir.

Limpiaba sus sábanas con regularidad para evitar enfermedades y secretamente disfrutaba los resfriados, pues eran una excusa para llevar caldo de pollo a la oficina diariamente sin cuestionamientos sobre estar a dieta.

No necesitaba atención pero amaba contar historias y relatar sus éxitos, siempre indicando que realmente no conocía la fórmula para la felicidad, pero le había ido bastante bien, gracias a dios.

Eventualmente conoció a otra persona, su símil.

La atracción fue inmediata, pura e inocente.

Al ser tan compatibles y felices se dieron cuenta de no correr el riesgo de codependencia o una relación desbalanceada, así que contrajeron nupcias ante el gobierno y la iglesia.

Tuvieron una fiesta que planearon minuciosamente y lloraron de felicidad al declararse amor eterno frente a familiares y amigos.

Sus familias se reunían cada seis meses a asar carne en un parque y reír.

Llegó el momento de hablar sobre la reproducción. Al darse cuenta del amor y felicidad desmedida que permeaba sus vidas decidieron aparearse.

Anunciaron la llegada de su bendición con un bello video que obtuvo cientos de “me gusta” y fue compartido más de cincuenta ocasiones.

Después solicitaron un crédito a su banco preferido para obtener un nuevo auto que pudiera transportarles junto a sus crías, y pasados tres años solicitaron otro, para adquirir una carismática propiedad de tres recámaras y dos baños completos, con entrada para dos autos y patio trasero. Sólo tomaría 45% de sus ingresos durante 40 años, no escatimaron en prepararse para el futuro y dejar un legado.

Pasaron décadas y la persona se encontró en su lecho de muerte, rodeada de sus seres queridos quienes aceptaban su partida con tranquilidad; le verían más adelante en el paraíso.

En su último aliento, recordó sus días más gratos y descubrió que eran todos, pues siempre fue libre de elegir y eligió ser feliz.

Ésta es la historia de la persona que todos ustedes pueden ser.

Si sólo dejan de resistirse a los hilos…