Se venden recuerdos
Laura Mier Carbonell
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Es curioso, pero los creadores que provocaron las alusiones de que está llena Stranger Things, lanzada en 2016 pero ubicada en 1983, eran a su vez víctimas de la nostalgia de los años cincuenta. El caso más notable podría ser la película Stand by Me (Cuenta conmigo), basada en una novela de Stephen King. Filmada en 1986, SbM relata la historia de un grupo de chicos de 12 años que durante el verano de 1959 buscan el cuerpo perdido de uno de sus compañeros. En ese sentido, podría decirse que Stranger Things es un ejercicio de nostalgia por la nostalgia. Lo cierto es que siempre vende lo que podemos relacionar con nuestra propia infancia/adolescencia, época que solemos ver con filtros que resaltan lo entrañable y obstruyen lo malo. Por eso, nunca dejará de haber consumidores entusiastas de nuestros diferentes pasados.

Escena de Stand by Me