Jul 28, 2017 · 1 min read
Es verdad que se lee más de lo que pensamos, pero también es cierto que se lee menos de lo que quisiéramos. Creo que esto tiene que ver con la práctica. Leer libros no solo nos hace leer otras cosas; nos hace leer de otra manera.
Una analogía que me gusta es la de andar en bicicleta. Si no tienes práctica, eres torpe, te tropiezas, no avanzas y pasas un mal rato. Cuando lo dominas, eres diestro, fluyes sobre el camino, percibes tu avance y te sientes de maravilla.
El gran obstáculo para leer provechosamente es atreverse a regresar constantemente a los textos extensos que normalmente solo se encuentran en los libros. Pero no divulgues el secreto: leer todavía es un club con (relativamente) pocos y muy dichosos miembros.
