No Tan Distintos

Recurriendo a mi memoria luego de las elecciones de ayer pude conectar un factor común en varios de los que se sienten representados por alguna fuerza política. En las elecciones anteriores leí exclamaciones indignadas afirmando que este país no cambia más, que estos k lo volvieron hacer y se van a quedar con todo y muchas otras afirmaciones que buscaban hacer entender a los triunfadores de esas elecciones lo equivocados que estaban.

Ayer pasada la madrugada y con los primeros resultados pude observar este mismo comportamiento pero esta vez del lado contrario. Este país no aprende más, estamos un poco mejor y ya nos hacemos daño y muchas afirmaciones que critican los resultados de las elecciones de ayer.

En el país es necesario un cambio cultural que nos permita asumir cuando nos va mal o cuando el otro logra un objetivo antes que nosotros. Siempre es valorado y exigido que la ley y las penas se cumplan cuando apuntan a otro, pero en el momento de que las mismas deben caer sobre nosotros solicitamos una excepción, debido a que al ser nosotros los protagonistas creemos que nuestro acto no fue lo suficientemente grave como para ser juzgado.

Esto se relaciona directamente con lo acontecido ayer, la extremada subjetivación de los resultados en relación con nuestra opinión política es lo que nos lleva a desprestigiar el triunfo de otra fuerza y comenzar a desear que su próximo mandato sea un caos para poder volver todo a “mi normalidad”. También surgen pronósticos y futurologías con tintes apocalípticos que buscan “prevenir” de todo lo malo que vendrá.

Quizás muchos de los que se jactan de estar agradecidos por vivir en democracia, solamente desean su democracia. Porque en Argentina tanto los del PRO como los del Frente Para la Victoria aman la democracia…siempre y cuando ésta los de como ganadores.

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