Nobel en Panamá

Imagine un país que no tiene ningún premio Nobel y, de repente, uno en química decide retirarse a esa tierra por sus cálidas playas y preciosas montañas. El Nobel es un gran catedrático universitario y un prolífico investigador científico. Cuando intenta ir a enseñar en la Universidad Nacional, no lo dejan ni cruzar la puerta: “Aquí solo se permiten catedráticos nacionales”, le dicen, “y en todo caso, todavía le haría falta el posgrado en docencia superior”. Luego, decide ver si puede apoyar alguna investigación en un laboratorio farmacéutico. En la empresa le explican: “Lo sentimos, pero hay una ley que impide que los extranjeros practiquen la química y, aunque fuera nacional, esos títulos y premios no le sirven de nada. Tiene que pasar la reválida”.

Ese país no es imaginario, es Panamá. ¿Le parece insensato? Por supuesto. Es un fuero otorgado a una profesión y un privilegio otorgado a los nacionales. ¿Qué tiene que ver la nacionalidad o lugar de nacimiento con el buen ejercicio de la actividad? Absolutamente nada. Para un país que nació mundializado, debería entristecernos la cantidad de profesionales que discriminan por lugar de nacimiento. Además de la química, hay 26 profesiones adicionales prohibidas a extranjeros en el país, desde dentistas, abogados, científicos agrícolas, arquitectos y doctores hasta comerciantes al detal. Son violaciones al principio de igualdad ante la ley y la promesa constitucional de que no habrá fueros ni privilegios.

En lugar de competir, buscan cómo limitar la competencia; en vez de innovar, ofrecer un mejor servicio, producto o trabajar más duro, cabildean ante los diputados para que blinden la profesión de la competencia. Por supuesto, esta protección, dentro de las fronteras, es una quimera. Afuera sí se está compitiendo, lo cual nos deja rezagados y afectando, a largo plazo, la fecundidad de estos profesionales.

La semana pasada estuvo en Panamá un equipo del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, bajo la dirección de Ricardo Hausmann. Por medio de conferencias organizadas por Fudespa, el Senacyt y el Harvard Alumni Club, difundieron los resultados de una serie de estudios comisionados por el BID sobre la economía panameña*. Parafraseando el mensaje de estos economistas: ¿Por qué atraemos a empresas multinacionales para que se establezcan y luego se lo hacemos tan complicado para que un ejecutivo pueda irse de su empresa y abra un negocio por su cuenta? Panamá ha logrado que se instalen toda clase de empresas y operaciones en Ciudad del Saber y Panamá Pacífico bajo la ley de multinacionales. Con ellas, ha venido una gran cantidad de personas altamente calificadas. No obstante, una vez están aquí, si dejan de trabajar para la empresa que los trajo, el régimen migratorio exige que se vayan, y los años pasados en el país no cuentan para una residencia. ¿Qué tal si ya establecieron raíces y quisieran quedarse y abrir una empresa? ¿Por qué no se permite al cónyuge del ejecutivo o científico que vino, y que probablemente también es altamente calificado, tener un permiso de trabajo? Con estas trabas migratorias se está desaprovechando la presencia de un tremendo capital humano que ya está en el país.

Reformar esto sería sencillo y traería muchos beneficios al país. Que una de estas personas cree una nueva empresa significa nuevas oportunidades de empleo y creación de riqueza que no existirían de otra forma. El mensaje final es que hay que seguir eliminando obstáculos al establecimiento de empresas. Aunque Hausmann y su colega Miguel Ángel Santos lo sitúan en empresas de servicios enfocadas en la exportación, la visión aplica para cualquier tipo de negocio. El modelo de Panamá Pacífico, por ejemplo, ha demostrado que sí es posible tener trámites burocráticos ágiles. Solo se requiere voluntad política de aplicar el modelo en las diversas agencias estatales.

Publicado en Revista K, edición Febrero de 2017, №113, pág. 114.

El powerpoint de la presentación se puede encontrar aquí. Adicionalmente valen la pena los papers más detallados de Hausmann, Morales y Santos: