¿Otra burbuja bursátil?

El S&P500 alcanzó un nuevo récord de 2,453.46 puntos el pasado 19 de junio. ¿Hay una burbuja en el mercado bursátil? Es difícil decirlo hasta que estalle. Jeremy Grantham, famoso por haber identificado tempranamente las burbujas de la bolsa japonesa, las puntocom y la inmobiliaria en Estados Unidos, dijo el mes pasado que no cree que estemos en territorio de burbuja. “Esta vez es muy, muy diferente”, tituló Grantham en una nota enviada a sus inversores aludiendo al típico argumento hecho por quienes defienden, en medio de una burbuja, que esta vez es diferente y no hay razón para que estalle.
Veamos algunos indicadores sobre el estado de la bolsa en Estados Unidos.
Valor de mercado total vs. producto interno bruto (PIB): Warren Buffett, presidente de Berkshire-Hathaway, ha citado varias veces esta métrica que consiste en comparar la valoración de mercado de todas las empresas y compararlas contra el PIB. A la fecha, la relación es de 133%, lo cual indica una sobrevaloración significativa. Solo ha estado más alta previo al crack de las puntocom en 1999.

Relación precio sobre ganancia: mejor conocido como Price/Earnings Ratio (PER), es un indicador de lo cara o barata que está una acción con respecto a las ganancias que genera la empresa. Esto se puede calcular también para un índice. Por ejemplo, el PER del S&P500, que recoge un amplio espectro de empresas y sectores, está en 24, es decir, que los precios de las acciones en promedio valen 24 veces más que las ganancias por acción que generan. Si lo comparamos con la media histórica de 15.3, se diría que el mercado está sobrevalorado.

Shiller P/E Ratio: el Nobel de Economía, Robert Shiller, y John Campbell idearon esta métrica fundamentándose en la visión de Benjamin Graham y David Dodd, autores del clásico, Security Analysis. El PER de Shiller promedia las ganancias de los últimos 10 años de todas las empresas de un índice bursátil y ajusta por inflación, dando en teoría una fotografía más fiable que el simple PER. Actualmente, para el S&P500 está en 29.5 frente a un promedio histórico de 16.8, otro indicio de una sobrevaloración del mercado.

VIX: el Vix es una medida de volatilidad en el mercado. Mientras más baja la cifra, menos volátil se prevé que estará el mercado. A principios de junio, llegó a bajar a 9.75, el valor más bajo desde 1993. Esto debiera ser algo bueno, pero como estamos en un mercado continuamente al alza, la aparente estabilidad puede ser más bien señal de fragilidad.

Curva de interés: la curva de intereses recoge la tasa que pagan los bonos americanos a distintos plazos: tres meses, un año, dos años, 10 años, 30 años. Cuando la curva de intereses se invierte, es decir, que son más altos los intereses a corto plazo que a largo plazo, estamos en el umbral de una posible recesión y caída del mercado de valores. La curva se ha aplanado significativamente, y aunque no se ha invertido, la diferencia de tasa entre los bonos de dos y 10 años es de apenas 0.80%, el diferencial más bajo desde 2007.

Añadamos a estos puntos el efecto del aumento en la tasa de interés de referencia por la Reserva Federal, luego de una década de intereses en mínimos históricos, y la incertidumbre que es capaz de generar Trump.

Sumemos la desorbitante expansión de los balances de los bancos centrales globales que cuadruplicaron sus activos a $22 millones de millones en 10 años.

Desde mi punto de vista, esto implica un alto grado de fragilidad en el sistema, pero no una caída inminente. Se puede defender la posición de que hay una sobrevaloración, pero no podemos afirmar cuándo se desplomará el mercado. Veremos si esta vez es diferente…
La versión original de este artículo fue publicado en Revista K, edición julio de 2017.
