Nos llevamos lo malo; pero también lo bueno!

Hace unos días tuvimos un amiguito de mis hijos quedándose a dormir en casa. La verdad es que no era la primera vez que se quedaba y las anteriores veces ha funcionado bastante bien :-) a excepción de una vez que quiso volver a su casa a las 11 de la noche :-( cosa que al final no resulto tan mal, porque somos vecinos ;-)

En la mañana siguiente mientras organizaba el desayuno, etc., los escuchaba hablar entre ellos y la verdad es que a menudo puede resultar muy interesantes las cosas que hablan un par de niños de tan sólo 6 años de edad. Yo no interrumpí la conversación que estaban teniendo; aunque en algunas partes reconozco que a lo mejor, no hubiera sido para nada, mala idea hacerlo; pero lo que más me llamo la atención es la variedad de temas de los que pueden hablar, así como el contexto de sus charlas, que al final nos pueden mostrar gran cantidad de sentimientos tales como miedos, deseos, alegrías, dudas, iras, etc.

Mientras continuaba con mis actividades, al mismo tiempo pensaba en la cantidad de cosas que las charlas de nuestros hijos con sus amigos pudieran revelarnos si tuviésemos acceso a ellas. Me atrevería hasta afirmar que podríamos darnos cuenta incluso de comportamientos que nunca pensaríamos te tendrían nuestros “angelitos” y es que, está más que claro, que llega una edad en los niños donde los padres no podemos acceder a estar con ellos 24 horas del día. Esos momentos en los que ellos necesitan también empezar a relacionarse con otros niños, descubrir cosas juntos, etc.

Entre tantos pensamientos que iba teniendo en esos momentos también se incluían poco a poco en mi cabeza lo diferentes que son los niños (incluso muchos adultos también), cuando están solos y cuando están con amigos. En mi caso por ejemplo, la mayoría del tiempo mis hijos se comportan de maravilla ;-)de lo cual me puedo sentir muy orgullosa. Me escuchan si les hablo, me responden, etc.; pero cuando están con sus amigos no hay tiempo de nada más… incluso ni de ir al baño. Normas tan sencillas que aplico en casa desde siempre como por ejemplo, no comer dulces hasta antes del almuerzo, etc., pueden ser tentadas a ser violadas con relativa facilidad en compañía de otros. Tal vez con la idea “juntos somos más fuertes” ;-o .

Has tenido alguna vez ese sentimientos de no estar seguro cuando otros te hablan acerca de lo maravillosos o incluso de lo maldadosos de pueden ser tus hijos? Y pensar: “estamos hablando de la misma persona?”

En mi opinión personal, niños y jóvenes son, en muchos casos, totalmente manipulables en ciertas edades. Los comportamientos en casa, son muy diferentes a los comportamientos que tienen por fuera de ella. Imagino que una de las razones es porque al final, la casa siempre se siente como el sitio en donde se sienten más seguros y protegidos.

La niñez y adolescencia son etapas muy difíciles para cualquier persona. Son etapas en donde todo el tiempo tenemos que constantemente aprender reglas sociales y complicadas de buenos comportamientos. Es por ello que resulta de especial importancia que en estas etapas, nosotros como padres podemos dedicarle tiempo a nuestros hijos con el fin de generar en ellos confianza y seguridad. Al final si bien es cierto que en muchos casos nosotros como padres nos llevamos las peores conductas de nuestros hijos, también es muy válido decir que nos llevamos en otros casos las mejores :-)

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